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domingo, 23 de febrero de 2020

Leyendas ibenses (4): El cavall de foc

Muchos de vosotros, cuando habéis ido a la ermita de Santa Lucía, habréis visto esas extrañas marcas grabadas en la piedra, en forma de herradura. Y también estoy seguro que algunos habréis escuchado la explicación en forma de leyenda que se atribuye a las mismas.

Se trata de la leyenda del "cavall de foc", o "cavall de foc sobre Santa Llúcia", todo un clásico entre las leyendas locales, y que desde el blog de Ibi, quiero recordaros:

Cuenta la leyenda que, hace muchísimo tiempo, en tiempos de guerra, llegó a Ibi un hombre extraño y silencioso. Esta persona buscaba alojamiento para pasar las noches y resguardarse del frío, así que los vecinos del pueblo, que por aquel entonces eran pocos, aceptaron darle un techo a cambio de que cuidara los animales que cada uno tenía.

Pasado un tiempo, todo parecía normal y nadie sospechaba nada, pero poco tiempo después dio la casualidad que comenzaron a desaparecer de los corrales del pueblo las gallinas, conejos, pavos, patos... sin embargo, lo más alarmente fue que también comenzaron a desaparecer, sin dejar rastro, todos los niños de la contornada.
¿Qué les habría pasado a aquellas criaturas? Los padres, desesperados, no sabían que hacer, hasta que un día, por fin, pudieron resolver el misterio. 

Por una de esas casualidades, una noche, un vecino que se había despertado muy pronto, pudo ver como aquel forastero se llevaba una criatura dentro de un saco. Consciente de la gravedad de la situación, aquel buen hombre lo siguió hasta llegar a una cueva donde... ¡sorpresa!, aquel individuo, aquella mala bestia, tenía encerrados a todos los animales, y a todos los niños desaparecidos en el pueblo.

A toda prisa, el hombre corrió hacia el pueblo para explicar lo que había visto. Estaba anocheciendo, pero nadie quiso esperar al día siguiente, así que armados con hachas, azadas, horcas, y antorchas, organizaron una expedición para ir hasta la cueva de aquel hombre infernal. 

Cuando la gente de Ibi llegó a aquel lugar, el forastero ya huía, como si de una cabra salvaje se tratara, hacia la cima de la ermita de Santa Lucía, donde estuvo ubicado el antiguo Castell Vermell, y por más que intentaron apedrearlo y golpearlo, aquel hijo del infierno continuó huyendo, hasta que llegó arriba del todo. Cuando parecía que no tenía escapatoria, y la gente del pueblo lo acorraló contra la puerta de la ermita, ocurrió algo asombroso: del cielo descendió un caballo de fuego, y de un salto, aquel hombre se subió a él. El caballo se impulsó, golpeando furiosamente sus patas contra las piedras,...  y desaparecieron los dos, el caballo y el hombre, envueltos en llamas, hacia el cielo.

Todavía hoy, aquellos que no creen esta historia, pueden ir a visitar la zona de la ermita de Santa Lucía, y comprobar que aún son perfectamente reconocibles, marcadas sobre la roca, varias marcas de herraduras, que aquel caballo de fuego dejó grabadas para la eternidad.

Marca de herradura grabada en los escalones de acceso a la ermita.


Hasta aquí la leyenda, y aquellos que no la conocíais,a partir de ahora, seguro que cuando veáis esas marcas de herraduras, recordaréis esta historia.

Hasta pronto Ibi-bloggers.





domingo, 30 de octubre de 2011

Leyendas ibenses (3): El pinet de Pujafèlix

Desconozco la fecha en la que este curioso relato tuvo lugar, aunque debió ser entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo XX.

Se cuenta que en la finca de Fernova la Gran, propiedad en aquel entonces de D. Pascual Perez, regresaba a ella, una noche, de madrugada, el hijo del mediero de la finca. Se llamaba Félix.
Cuando se acercó a la casa, de repente escuchó una voz que le decía: "Fèlix, puja... Fèlix, puja...". Dado que la casa estaba como excavada en parte de un declive, a Félix le pareció que la voz venía de lo alto, por lo que, al ver que no cesaban aquellas voces, y guiándose por ellas, comenzó a subir.

Al llegar a un pino, que estaba muy inclinado, notó como si alguien hubiera intentado darle un manotazo, pero sin que llegaran a tocarle, y parece ser que entonces percibió un olor especial. Asustado, comenzó a correr hacia la casa a toda velocidad, y justo al traspasar la puerta y cerrarla rápidamente, se escuchó un fuerte golpe sobre la misma, mientras que la misma voz anterior dijo: "Aixó t'ha salvat".

Ante todo aquello, toda la familia se alarmó, y no quisieron averiguar nada más aquella noche, quedando, no obstante, a la espectativa.

A la mañana siguiente, al abrir la puerta, se observó en ella una marca, como de quemado, y que parecía ser la huella de una mano, profundamente grabada.

Durante mucho tiempo se conservó dicha marca, así como aquel pino inclinado, al que desde entonces se le conoció como "el pinet de Pujafèlix".





Fuente: ESTAMPAS Y RECUERDOS IBENSES. Antonio Anguiz Pajarón.
Imagen: Toponímia dels pobles valencians. Ibi.


jueves, 2 de diciembre de 2010

Leyendas ibenses (2): La fuente de San Pascual

Supongo que por todos y todas será conocida la ermita de San Pascual. Sabemos que está situada cerca del pueblo, en pleno monte,... ¿pero sabemos donde radica su origen?, ¿por qué en ese lugar concreto?, ¿desde cuando?...
Existe un libro llamado "Vida, virtudes y maravillas del Santo Sacramento. Pascual Bailón", de Fr. Pascual Salmerón, fechado en 1785; que intenta aclarar su origen, y en el que podemos leer el acontecimiento que al parecer allí ocurrió, y por el cual, se construiría la ermita.
Si tenéis curosidad, podéis ver el libro pinchando en el enlace de arriba.

Transcribiré literalmente los párrafos donde se hace referencia a Ibi, respetando la ortografía original. Vamos pues, a las páginas 231 y 232, donde podemos leer:

"Domingo Perez, labrador honrado, y de cristianas costumbres, vecino de la villa de Ibi, en el reino de Valencia, á una legua de distancia del pueblo, tenia unas tierras de secano, en las cuales nunca se habia descubierto agua, ni el menor indicio de ella. En el año de 1661, estaba aquella tierra muy seca, por no haber llovido en tres años, y así las fuentes y pozos se habían secado. Hallándose un dia en dicho parage, sin agua para su ganado, ni aun para las personas que allí estaban, acordándose que S. Pascual siendo pastor, sacó milagrosamente una fuente en tierra seca, lleno de fé en el Santo tomando un azadon (dia 4 de Agosto de dicho año) dijo, que iba á buscar agua en nombre de S. Pascual. Otro labrador que con él estaba, llamado Tomás Guillen, oyendo su determinacion le dijo con risa, que no encontraria agua desde allí hasta el mar; pero Domingo Perez le dijo, tengamos fé en Dios que por intercesion de S. Pascual nos ha de dar agua, y partiéndose de allí con su azadon, empezó á caminar, invocando interiormente el ausilio de S. Pascual. Habiendo caminado algun trecho, pensando donde cavaría, y viendo que lo mismo seria en una parte que en otra, pues todo el terreno era igualmente seco, levantó el azadon diciendo con mucha fé, en el nombre de Dios y de S. Pascual. ¡Cosa prodigiosa! Al primer golpe que dió en aquella tierra tan árida y seca, salió una fuente de agua cristalina, que inmediatamente empezó á correr con admiracion y gozo grande del devoto hombre, y habiendo hecho un oyo donde se recogiese y embalsase, se fué rebosando alegria á dar noticia de la nueva y milagrosa fuente á su compañero Tomás Guillen. Cuando éste oyó lo que le decia creyó que se burlaba, y no lo queria creer; pero afirmándoselo muy sériamente y diciéndole que fuese con él, y veria lo que le decia, fué, y con él tambien otros que allí estaban, y viendo por sus ojos la cristalina fuente, quedaron sumamente admirados, y alabando á Dios por aquel patente milagro, por los méritos de S. Pascual. Despues de ocho años, se hicieron esquisitísimas averiguaciones de órden de la Silla Apostólica, hasta que vistas las pruebas evidentes, se aprobó este milagro. Persevera hasta el dia de hoy aquella milagrosa fuente, y su agua es llevada para los enfermos. En Ibi es fervorosa la devocion á S. Pascual, y tiene allí la famosa capilla, y se celebra todos los años la fiesta del Santo con mucha solemnidad."

Romería de S. Pascual en Ibi. Año 1921.

Después de todo esto, en las cercanías de donde brotó el agua se construyó una pequeña ermita en conmemoración del acontecimiento, y el 17 de mayo se inició la costumbre de asistir a la misa y disfrutar del día en aquellos parajes, lo cual explicaría el origen de la romería que actualmente todavía se viene celebrando.

Un dato curioso en el mismo libro, lo encontramos en la página 165. En ella, se una hace referencia a Domingo Pérez, (suponemos que será la misma persona del suceso anterior), que dice así:

"Domingo Perez, natural de la villa de Ibi, padecía vehementes dolores de estómago, fué á Villareal á visitar el cuerpo de S. Pascual, pidióle remedio de su mal y quedó libre de él."

Hasta aquí la información que he encontrado al respecto. Creo que no hace falta explicar nada más acerca de esta leyenda, ya que se entiende bastante bien. Sin duda es algo curioso, y una anécdota más para aquellos que no la conocían, y que a partir de ahora ya podrán contar cuando vayan a S. Pascual a pasar un día.

Saludos, Ibi-bloggers.




Fuente:
"Vida, virtudes y maravillas del Santo Sacramento. Pascual Bailón". - Fr. Pascual Salmerón.

"Miscelánea ibense". - Antonio Anguiz Pajarón.
Foto:
http://www.fotosantiguasdeibi.blogspot.com

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Leyendas ibenses (1): La font de les Capitanes

En esta nueva sección que intentará tratar sobre las leyendas ibenses que conzcamos, he querido empezar con una bastante interesante, y que espero que guste a todo aquel que no la conociese.
En esta primera ocasión, hablaremos de la leyenda de "La font de les Capitanes".

Y es que según parece ser, esta leyenda data de poco después de la conquista de la Foia de Castalla por el Rey Jaime I, cuando dos Capitanes, se quedaron a cargo del Castillo de Ibi, y de su escasa población. Estos dos Capitanes eran Pere d'Azagra i Ximen d'Urrea, aragoneses ambos, y que junto a sus esposas Maria y Lliurada, y una escasa guarnición del Castillo, permanecieron en el pueblo conviviendo con moriscos que cultivaban el término, los cuales dieron en todo momento pruebas de un fiel vasallaje respetando a los dos Capitanes, que como únicos señores, había dejado Jaime I, en el pequeño pueblo de aquel entonces.

Todos los días, aquellos caballeros, cabalgaban por aquellas tierras y disfrutaban admirando aquellos paisajes, por aquel entonces nutridos de las aguas de los dos rios que los atravesaban, cuando un día, llegaron al paraje en cuestión que nos ocupa.

Sucedió entonces (según la leyenda), que a mediados de mayo, en plena primavera, ambos Capitanes cruzaron un puente hecho con trocos de pino que allí había, y bajaron de sus caballos. A ambos lados del rio, existían gran cantidad de chopos, y los caballos pasturaban libremente por allí, y Pere y Ximen se detuvieron a descansar sobre la hierba junto a una fuente de agua cristalina, admirando la naturaleza de aquel rincón.

Hay que decir que, de los moriscos que se han comentado antes, no todos esuvieron de acuerdo en retirarse sin luchar contra Jaime I. Al parecer, algunos de ellos andaban por aquellos parajes, y cuando vieron a los dos Capitanes en actitud tan tranquila y confiada, cayeron sobre ellos y los asesinaron.

Un pastor descubrió poco después el crimen y rápidamente dió aviso de la tragedia. Maria y Lliurada, esposas de ambos Capitanes asesinados, fueron cabalgando hacia el lugar indicado por el pastor, y rompieron a llorar sobre los cuerpos de sus maridos. Entonces, tomando sus espadas, tomaron solemne juramento de ocupar su puesto en las huestes de Jaime I, para luchar contra los sarracenos, maravillándose muchos de verlas luchar en las batallas, en la última de las cuales, sucumbieron con gran heroismo.

Pues bien, la leyenda acaba diciendo, que cuando el Rey tuvo conocimiento de aquel extraordinario suceso, donó las tierras de aquella parte del rio a los herederos que, cuando vinieron de Huesca, mandaron edificar una vivienda en los alrededores de aquella fuente, a la cual llamaron "FUENTE VIVA", nombre que todavía hoy perdura. Esto ya le sonará a más de uno. Además, desde entonces a aquella fuente se la conoce como "FONT DE LES CAPITANES", en memoria de aquellas dos heroicas Capitanas aragonesas.

En fin, si es verdad o no lo es, quizá nunca lo sabremos, lo que sí que podemos hacer es intentar imaginar el paraje de aquel entonces, tal y como cuenta la leyenda.
Voy a aprovechar también para comentar, que si alguien conoce alguna leyenda referente a Ibi, y le gustaría contárnosla, está totalmente invitado o invitada a hacerlo, para de esa forma conocer un poco más el pueblo donde vivimos.

Hasta entonces, un saludo, Ibi-bloggers.



Fuente: LA FONT DE LES CAPITANES. Joan Verdú i Guillem. - LIBRO DE FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS 1999