martes, 16 de diciembre de 2014

Retablos cerámicos (4)

Como viene siendo habitual en esta sección, intentamos recordar aquellos paneles cerámicos que en su día encontrábamos en algunas fachadas de viviendas, los cuales, en ocasiones daban nombre a la calle donde se encontraban. Muchos de ellos, fueron destruidos en la guerra civil, y otros se conservaron, mientras que otros tantos se repusieron después.
De entre todos, habían dos que no eran cerámicos. Uno era (y es), San Antonio de Padua, el cual se encuentra en la calle subida a San Antonio, y el otro, del cual hablamos más abajo, San Nicolás Tolentino, el cual ya no se encuentra en su fachada.

Por otra parte, también hablaremos de los dos retablos dedicados a San Pascual que habían en Ibi, de los cuales uno podemos contemplarlo todavía; mientras que el otro, si quisiéramos verlo, imagino que sería más complicado.


SAN NICOLÁS TOLENTINO


Para empezar, el primero que nos ocupa, y tal como hablamos arriba, es uno de los dos paneles que no fueron cerámicos. Se trata de San Nicolás Tolentino, el cual se encontraba pintado en una chapa metálica, la cual ocultaba su respetiva imagen que permanecía detrás, en una hornacina que daba al interior de la vivienda, y que se sacaba fuera el día de la celebración del santo.
Ésta se encontraba en la calle Empedrat, número 34, y cuando en el año 2009 se acometieron unas obras de restauración en dicha vivienda, la chapa donde estaba pintado desapareció de la fachada, y fue a parar al contenedor de los escombros. (¡Bravo!, así se cuida del patrimonio local). En fin, afortunadamente, alguien que pasó por allí, lo vió tirado y lo rescató. 
Es cierto que los ultimos años, a consecuencia de estar en el exterior,  la imagen apenas podía adivinarse sino bajo una sombra negra.
Si no me equivoco, actualmente se conserva en la iglesia de la Transfiguración, quizás a la espera que alguien se interesa por ella y por una limpieza que haría que la imagen que tiene debajo volviera a aparecer.

SAN PASCUAL BAILÓN



Este retablo  de San Pascual, el primero de los dos que nos ocupan hoy, se encuentra en la calle San Pascual, número 25, donde se puede contemplar actualmente.  Desconozco su datación, pero, y a pesar de que no podría afirmarlo, me indican que podría ser el antiguo retablo que Antonio Anguiz cita en alguno de sus artículos, y según él se encontraba en la fachada de la casa de sus padres, en la calle Ravalet, esquina con santa Rita, y el cual, siguiendo esta hipótesis, sería trasladado posteriormente hasta su ubicación actual.
Posee una inscripción en su parte inferior en la que se lee SAN PASCUAL BAYLON, así como otra más pequeña, en el extremo inferior derecho, relativa al fabricante, que dice: A. Sanchís - COLÓN 62 - VALENCIA.


SAN PASCUAL BAILÓN



Este antiguo retablo, también está dedicado a San Pascual, como el anterior. De dimensiones aproximadas de 60 x 80 cm., dataría de finales del s. XVIII, y en su parte superior izquierda tiene una leyenda en la que se lee Sn. Pasqual Bay / lon.
Parece ser que originariamente estuvo ubicado en la masía de Campos de dalt, pero lo que sí que es cierto, es que actualmente está en poder de un coleccionista, por lo que ya resultaría más complicado poder verlo.


Por último, no me gustaría despedirme sin recordar la leyenda ibense asociada a San Pascual, ya que hemos hablado de sus retablos cerámicos, y la cual ya comentamos en su día. La podéis leer aquí.




Como siempre, os animo a aportar fotografías y comentarios a fin de ampliar la información que aquí exponemos, para que entre todos podamos aportar nuestro granito de arena a la difusión de la historia, cultura y tradiciones ibenses.

Un saludo, Ibi-bloggers.





Fuentes consultadas:

LIBRO DE FIESTAS DE MOROS Y CRISTIANOS. 1986
Foto de San Nicolás Tolentino:  Vicente Satoca. Fondo Archivo Municipal Ibi.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

La ermita de San Vicente

Bien conocida por todos los ibenses, la ermita de San Vicente se erige como la única ermita urbana de nuestro pueblo.

Fue bendecida por el vicario Mosén Esteban Lasierra el 26 de mayo de 1572. En su origen no era tal y como ahora se conoce, y a lo largo de los años se hicieron diversas obras de reestructuración y reconstrucción. En 1603 se realizaron importantes obras (dato conocido a diversas donaciones contenidas en algunos testamentos), y el 26 de abril de 1604 fue bendecida nuevamente por el rector de Castalla.

Existe un testimonio en el Libro de Visita de 1742, en el que podemos leer:
"...dicho Ilmo. Señor visitó la Hermita del Señor San Vicente Ferrer, Patrono de la referida Villa de Ibi, y halló en el Altar mayor de ella un retablo a lo antiguo y en medio de el un lienzo de San Vicente Ferrer, y dicho altar lo halló con todo lo necesario para celebrar el sacrosanto sacrificio de la Misa".

Se sabe que la ermita tuvo campana y cuatro capillas dedicadas a San Nicolás Tolentino, San José, San Antonio Abad y San Antonio de Padua, y Santa Rita de Casia.

Saqueada y quemada en 1936, fue reconstruida posteriormente, aunque fue en 1969 cuando estuvo a punto de desaparecer, pues el 9 de junio, la Corporación Municipal "acordó ceder de forma gratuita a la Delegación Local de Juventudes, la antigua Ermita de San Vicente, hoy convertida en solar... para poder edificar un Centro...".  La sorprendente decisión de nominar en los documentos a la ermita como solar, con el fin de obtener su demolición, llama notablemente la atención. Afortunadamente se pudo salvar la ermita de tal derribo.

Ya en el año 1989, concretamente el 11 de septiembre se inauguró la restauración interior de la ermita (la fachada se restauró en 1981), colocándose un retablo de madera policromada del s. XVII, y se trasladaron a ella los dos frescos del s. XVI, que fueron recuperados en 1982, y que desde entonces estaban en la Casa Gran.


Detalle de la parte superior del retablo del s. XVII, adquirido tras la última restauración.


Encuadrada en la plaza de San Vicente, la ermita tiene en su lado derecho, adosada, la fuente o abrevadero que todos conocemos. La obra es de muros de mampostería de 60 cm., y contrafuertes interiores; cubierta a dos aguas sobre cerchas y teja árabe; y se orienta según el eje oeste - este.
La fachada principal se orienta al este, es pentagonal, con frontón triangular, el cual está rematado por una cornisa salvaguas, y por una espadaña de obra, al eje de la puerta. 
Ésta, tiene hueco en arco de medio punto dovelado y jambas de sillares, así como las esquinas del frontón aligeran la sobria fachada. 

La planta es de cruz latina, mide 16,45 por 9,60 m. A los pies, la nave tiene pilares cruciformes con pilastras a la faz con plinto y capitel corintio, entablamento, cornisa, y arcos fajones de medio punto que apoyan la bóveda de cañón, que forma lunetos, con los muros por encima del acceso a las capillas entre los contrafuertes. 

Detalle del interior.
 
El crucero se cubre con cúpula sobre pechinas, la cual es ciega, con un medallón en el centro realizado en relieve y de complicado dibujo. En las cabeceras del transepto se abren sendas ventanas rectangulares. El presbiterio, elevado un escalón, tiene el testero recto en el que apoya el retablo barroco comentado anteriormente, el cual tiene una hornacina ocupada por una talla policromada de San Vicente Ferrer. A su derecha, se accede a la sacristía y al coro que se abre a la nave por un amplio hueco con balconcillo. 
Por lo que respeta al piso, las losas de cerámica roja que lo conforman, están ocultas actualmente bajo una tarima de madera.

Hoy en día, como todos sabéis, la ermita está dedicada a sala de exposiciones.

No me gustaría terminar, sin plantear algo que hace tiempo llevo pensando, al igual que mucha gente con la que he hablado lo piensa también, y es que los dos frescos que se encuentran ocultos tras paneles de madera, y que datan del s. XVI, deberían de estar expuestos a la vista de quien quisiera verlos, protegidos con las medidas que se estimasen oportunas, obviamente. Los frescos, son dos elementos de los más antiguos que tenemos en Ibi, ¿por qué no exponerlos a la vista?

Saludos, Ibi-bloggers.







Fuentes consultadas:

IBI, DE LLOC A VILA REIAL. Antonio Castelló.
LAS ERMITAS DE LA PROVINCIA DE ALICANTE . Ramón Candelas.
ENTRE EL RIU I LA VIA. CIEN AÑOS EN LA VIDA DE IBI. Salvador Miró.

jueves, 20 de noviembre de 2014

El primer helador valenciano: un ibense

Efectivamente, leyendo el título de esta entrada sabemos que hoy la cosa va de helados. Y concretamente, toca hablar de Carlos Rico Fuster (1884 - 1934), ibense considerado hasta el momento, tal como reza el título, el primer helador valenciano.

Su historia comienza en Canarias, donde se encontraba vendiendo agua limón y agua de cebada, y desde donde un día, desprendiéndose del característico blusón negro se enroló como grumete en un barco extranjero, embarcándose rumbo a Uruguay, y concretamente a Montevideo, ávido de conocimientos.

Una vez allí, frecuentó las industrias del ramo del helado, aprendiendo todo lo que pudo. Después, con un objetivo fijado en su mente, se trasladó hasta Florencia, en compañía de un italiano con el que había hecho amistad, y allí se afincó durante algún tiempo aprendiendo los mil secretos de las cremas, sorbetes e incluso repostería.

Cuando regresó a España, trajo consigo una enorme cantidad de fórmulas debidamente recopiladas en una libreta con tapas de cartón, que ya había comenzado en su etapa americana, por lo que ya, conocedor de la técnica del helado, marchó de nuevo a Canarias, aproximadamente en el año 1908, ofreciendo allí el mantecado, además de otras cremas. La anécdota de este último viaje se da en que el barco que hizo la travesía se hundió un poco antes de llegar, pero Carlos Rico llegó a las islas en compañía de su perrito que le acompañaba, experiencia que remitió a su novia por carta.


La imagen de la izquierda muestra la tapa de la libreta de Rico, y en su parte central se puede leer "Montevideo"; mientras que la imagen de la derecha muestra el índice de dicha libreta. Si os fijáis, la numeración de dicho índice, va de derecha a izquierda, esto se debe a que aunque las recetas las iba anotando desde las primeras páginas, el índice lo fue escribiendo desde la contraportada interior, de derecha a izquierda.

Carlos Rico se casaría en 1912, volviendo a las islas Canarias, y regresando definitivamente tres años después, para establecerse en Zaragoza, concretamente en la calle Azoque, ya en el año 1916.

Aquella primera heladería en tierras aragonesas tuvo tal éxito, que en una sola temporada obtuvo un beneficio de 20.000 duros (haced un cálculo de lo que suponía tal cantidad de dinero en aquella época).
Diariamente, helaba de 800 a 1.000 litros de leche, al ser por entonces lo más habitual el mantecado, y el dinero, en monedas de plata, lo llevaban al banco en un carrito de mano, ayudado por su pinche, Leonardo Sanjuan, quien le acompañó durante diez años.

Tiempo después, allá por 1924 o 1925, traspasó el negocio a unos industriales bilbaínos, por 200.000 pesetas, regresando posteriormente a Alicante, donde, en compañía de sus hermanos, montó otras heladerías.

Más tarde, un hermano suyo se estableció en Valencia, mientras que él se marchó lejos, a El Ferrol, donde abrió "La Ibense", que mantuvo durante algunos años.

Carlos Rico Fuster falleció en 1934, y como curiosidad, su viuda, prestó la libreta antes comentada a sus convecinos, algunos de los cuales, copiaron las fórmulas (más bien los ingredientes, ya que el modo de preparación no lo pone), y otros en cambio, arrancaron las hojas de la libreta.

Así que, a falta de pruebas concretas, anotaciones o fechas, únicamente la libreta de Carlos Rico y las fotografías obtenidas en Uruguay e Italia marcan un camino en la elaboración del helado, convirtiendo a este ibense en lo que nuestro título de hoy nos refería: el primer helador valenciano.

Un saludo Ibi-bloggers.




Fuentes consultadas: LAS BEBIDAS VALENCIANAS. Francisco G. Seijo Alonso.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Monumento a la canalización del Riu de les Caixes

De entre todos los monumentos que encontramos en Ibi, en la gran mayoría de ellos podríamos saber a qué o a quién homenajean con echarles un simple vistazo. En otros, en cambio, es posible que nos resultase más complicado esa tarea. En este último grupo, se podría destacar uno en concreto, que quizás por su forma o estructura, pase más desapercibido que los demás. Seguramente muchos pasaréis por delante de él a menudo. Está situado en la avenida de la Industria, algo más abajo de la Casa de la Cultura, y justo enfrente del IES Derramador.

Sí, ese monumento que parece una especie obelisco negro, con un remate formado por unas barras de hierro en lo más alto. Bien, lanzo la pregunta ¿sabéis qué representa? ¿por qué está ahí?

Pues esta estructura conmemora la finalización de las obras de canalización del Riu de les Caixes. Es obra de Macario Castillejos, y lleva el título "Anna d'Ibi".

Fue el día 15 de julio de 1988, cuando se inauguraron tanto el monumento, como la tercera fase del encauzamiento del Riu de les Caixes, entre el barrio de la Sagrada Familia, y la carretera de Alicante, aunque se completaría después con un tramo adicional hasta la Font Negra a finales de 1989.

Fue inaugurado por el conseller de Obras Públicas en aquel momento, Rafael Blasco Castany, el cual descubrió en la base de la estructura una placa que recuerda aquel acto, y en la que se puede leer:

LES OBRES DE CANALITZACIÓ
DEL RIU DE LES CAIXES,
FOREN INAUGURADES
EL DIA 15 DE JULIOL
PER L'HBLE. SR.
CONSELLER D'OBRES PÚBLIQUES
URBANISME I TRANSPORTS,
D. RAFAEL BLASCO I CASTANY
________
IBI, 1988

No hace falta decir que actualmente, este homenaje a la canalización del rio en forma de monumento presenta un estado bastante descuidado, lo cual podría quedar subsanado con una capa de pintura.

Sea como sea, este peculiar monumento lleva ya 26 años entre nosotros, pasando inadvertido para muchos ibenses.
 
Saludos, Ibi-bloggers.






Fuentes consultadas: BIM. Época 3ª. Nº 38.





martes, 4 de noviembre de 2014

Pozos de nieve (3): Pou de la noguera

Hoy continuamos el camino que nos lleva de ruta por los pozos de nieve, recordando sus aspectos más importantes y animando a todo aquel que no los conozca a que se acerque a visitarlos. Realmente merece la pena.

En esta ocasión nos detendremos ante el Pou de la noguera, del cual hay que empezar aclarando su nombre, el cual procede del nogal existente en sus proximidades, aunque también se le llama Pou del Barranc de la Fabriqueta por la zona en que se encuentra.



El pozo desde la ladera norte de la Lloma Plana. Por detrás, a la derecha se ve la ladera de solana del Menetjador.

Este pozo, de planta circular, y construido en la ladera de solana del Menetjador, data de finales del siglo XVII o principios del XVIII, y fue construido por la familia del nevatero Sirvent, de Ibi, abasteciendo de nieve a Alcoy durante el siglo XVII y buena parte del XVIII.

Su pared interior es de mampostería regular trabada en seco casi en su totalidad. Su muro exterior es, en la parte alta, de 85 cm. de grosor, también de mampostería trabada con mortero.
En la parte sobre el nivel del suelo se aprecian tres puertas de acceso o ventanas, orientadas al nordeste, sudeste y oeste, cuya anchura es de 140 cm., y ninguna de ellas conserva ni el dintel ni los laterales.

En lo referente a la cubierta del pozo, decir que los escasos restos que quedan de ella, están actualmente en inminente peligro de derrumbamiento, y comienzan a desarrollarse desde el nivel del suelo. Probablemente tuvo forma hemisférica, y debió estar hecha mediante la técnica de aproximación de hileras de piedras trabadas con mortero que se irían depositantdo sobre algún soporte.



Vista del interior del pozo desde arriba en la que se aprecian los restos de la cubierta y la vegetación del interior.

Actualmente, en el fondo encontraremos una gruesa capa de tierra sobre la que se desarrolla una tupida vegetación, entre la que destaca un fresno (Fraxinus ornus) de más de 6 metros de altura, que oculta parte de la obra.

Su capacidad estimada era de unos 1.200 m3, y su diámetro de 11,3 m; siendo la profundidad actual del pozo de unos 12 metros.

El pou de la noguera se encuentra dentro del parque natural de la Font Roja, a 800 metros de la cumbre del Menetjador, y los últimos datos a los que tengo acceso, indican que su propiedad corresponde a un vecino de la ciudad de Valencia.



Panorámica del pozo desde la ventana del lado NE

Sin duda, los pozos de nieve son uno de los activos más importantes de la historia de Ibi, un legado que nos dejaron y que tenemos que proteger como sea, antes de que sea demasiado tarde, y ya solo podamos verlos a través de fotografías.

Un saludo, Ibi-bloggers.





Fuente: GUÍA DE LOS POZOS DE NIEVE DE LA PROVINCIA DE ALICANTE. Manuel Vicedo Martínez y Jaime Ramírez Gosálvez.

martes, 28 de octubre de 2014

Calles ibenses (6): CALLE DEL MATADOR

Siempre que dispongo de algo de tiempo, y me pongo a leer y a buscar información sobre el Ibi antiguo, encuentro alguna pequeña reseña o alguna información referente a algún aspecto que me sorprende. 
Hace algún tiempo, encontré en la magnífica obra de Luis Satoca Ricart, el "Callejero Ibense", una de esas "revelaciones" que me descubrieron un curioso dato, desconocido totalmente por mí, y que me llamó poderosamente la atención. 
Se trata de una antigua calle en Ibi, que hoy día ya no existe y que se llamó "del Matador".

Parece que una de las primeras referencias a esta pequeña vía es la que a fecha de 20 de febrero de 1859 revela el Nomenclátor, en el cual se aprueba la calle Matador, y que es la que partiendo del matadero público se dirige cuesta arriba y, a su vez está agregada a la de San Juan.

Hay que tener en cuenta, que ni el matadero existe en la calle de San Juan, ni físicamente la calle del Matadero existe ya, debido a que se anuló hace ya años.

Hace tiempo en el blog, comentamos que la antigua muralla de Ibi tenía tres puertas, y quizás recordaréis si lo leísteis, que existió una en la confluencia de la calle San Juan y la de subida a San Antonio. Pues bien, en el año 1859 existe un curioso dato que revela que en la calle subida a San Antonio, concretamente el primer número a la izquierda según se sube, albergaba el "matador". Como dato curioso, esta casa conserva todavía en su fachada la única pieza cerámica alusiva a un nombre de calle, que queda en Ibi (de las antiguas, obviamente), ya que la que había en la calle Berlandí, se destruyó hace unos años al intentar quitarla.

Volviendo al tema, hay que decir que pegada a esta vivienda, a un nivel más bajo, y a la altura de la calle San Juan, parece que había una entrada, que daba acceso a la curiosa calle Matador, y que por ese espacio subía dicha callejuela. Como cita textualmente Luis Satoca "como colgadas del desnivel existente, cinco casitas -diría mejor barracas- que constituían la calle del Matador, anulada totalmente en los años setenta del pasado siglo".

Vista aérea de la zona que debió ocupar la calle del Matador, hacia el centro de la imagen.

Aquella calle, no estaba urbanizada, ni al parecer era posible, ya que se subía por unos escalones de forma muy dificultosa. Además, no eran viviendas normales ni cómodas, pues se parecían más a una cueva, que a una casa habitación. La cuestión es que como siempre hubo personas con pocas posibilidades, las casitas, a través del siglo XX, sufrieron diversos avatares:

En el año 1900 habían cinco casitas, con los números 1, 3, 5, 7 y 9, todas ellas habitadas.
En 1905, solamente quedaban el 5 y el 7, con un habitante cada una.
En 1913, ya solo el número 5, con un habitante. Un año después, en 1914 ya no está el número 5, pero se han rehabilitado los números 1 y 3.
Ya en 1930, la vivienda número 1, es la única que existía, habitada por la familia Coloma Verdú.

Como última referencia, decir que el 22 de febrero de 1963, a la calle Matador se la tituló con ese nombre, hasta que fué finalmente anulada.

Sin duda, una curiosa calle que quedó en los datos de la historia de Ibi. Me hubiera gustado poner una foto del lugar, pero no dispongo de ninguna. Tampoco sé si existirá alguna que muestre aquel lugar, en cualquier caso, si alguien tiene alguna y quiere compartirla... estaremos encantados de poder disfrutar de ella.

Un saludo Ibi-bloggers.




Fuente: "CALLEJERO IBENSE. Entre els plàtinos i l'olivera". Luis Satoca Ricart.

jueves, 23 de octubre de 2014

El monumento a los trabajadores

Ibi es una ciudad que cuenta con una buena muestra de monumentos de muy diversa índole entre su núcleo urbano, y quizás, de entre todos ellos, uno de los más desconocidos sea el que homenajea a los trabajadores.

Situado en la zona industrial de nuestro pueblo, concretamente en la avenida del Juguete, su origen data de finales de los años 90, cuando se propuso construir un monolito o panel conmemorativo en recuerdo de las víctimas del fatídico accidente ocurrido con la explosión de la empresa Mirafé el 16 de agosto de 1968.
Aquella propuesta fué aprobada con la modificación de hacer extensible el homenaje a las víctimas de todos los accidentes laborales ocurridos en Ibi. Es entonces cuando se inició un proceso de elaboración de un pliego de condiciones para la contratación de realización de dicho monumento. Publicado este pliego en el BOP del 1 de febrero de 1999, se estableció un plazo demasiado breve para poder presentar proyectos (hasta el 15 de febrero), y aunque se le dio publicidad en distintos medios de comunicación,  sólo se presentó un proyecto dentro del plazo, y otro fuera de él. Finalmente ninguno resultó elegido, y el concurso quedó desierto.
Dado el interés, se convocó un nuevo concurso cuyo plazo para la presentación de bocetos finalizó el 15 de marzo, y tras el estudio de los que se presentaron, un jurado eligió el trabajo ganador.

El día 1 de julio de 1999 era inaugurado el monumento a los trabajadores, representando este hecho, un emotivo acto donde se recordaron especialmente las víctimas de los accidentes laborales.

El monumento en sí, de siete metros de altura, está realizado en mármol gris, y representa el desarrollo local, destacando el industrial, y contiene el siguiente epitafio:


"IBI, EN RECONOCIMIENTO A LOS TRABAJADORES POR SU PARTICIPACIÓN EN EL DESARROLLO LOCAL Y A LAS VÍCTIMAS DE LOS ACCIDENTES LABORALES".

Inscripción en uno de los lados del monumento.

Su posición erguida simboliza el crecimiento a través de los años y su proyección hacia el futuro. En uno de sus costados se aprecia una "herida" producida por las terribles consecuencias de los accidentes laborales, en especial, el de la explosión de agosto de 1968, y en ese hueco, se sitúa una esfera luminosa que recuerda a todas las víctimas de accidentes laborales.
Finalmente, la referencia a los diferentes sectores económicos motores del desarrollo ibense, se representan a través de herramientas y útiles de trabajo típicos de cada sector, grabados en bajo relieve en cada una de las cuatro caras del monumento.



Dada la importancia representativa del monumento, me gustaría recordar que los cristales de los 4 focos situados al pie del mismo están rotos, e imagino no sería demasiado caro el reponerlos por unos nuevos.

Sea como sea, cuando muchos pasen por al lado de este monolito de mármol, quizás ya no vean en él una mole de piedra puesta en ese lugar porque sí.

Un saludo, Ibi-bloggers.



Fuente: BIM. Epoca 4ª - Nº 55 - Junio 1999






lunes, 13 de octubre de 2014

Retablos cerámicos (3)

La tercera entrega de esta sección, quiero dedicarla a tres retablos cerámicos que todavía se conservan en buen estado. Es importante este dato, ya que con el tiempo, algunos desaparecieron, y quién sabe cual puede ser su paradero actual. Sea como sea, los iremos viendo todos.

En esta ocasión veremos los siguientes:


VIRGEN DEL PERPÉTUO SOCORRO


La imagen de la Virgen del Perpétuo Socorro está ubicada en la casa nº 9 de la glorieta de España, y su origen parece datarse en el año 1956. Tiene unas medias aprox. de 45 x 60 cm., y la imagen representa a María con el Niño Jesús, mientras éste observa a dos ángeles que portan los instrumentos de su Pasión. Encima de todo el cojunto hay un portalámparas en el cual se ponía la bombilla que le proporcionaba luz.
Actualmente, la casa que alberga este retablo cerámico, se ha quedado un poco "aislada", al desaparecer las viviendas que estaban a su lado.


SANTA ANA


El retablo representa a Santa Ana y a la Virgen María, y está colocado en la fachada de la casa nº 23 de la, obviamente, calle santa Ana.

No siempre estuvo en esta casa, sino que anteriormente estuvo en la fachada de la fábrica Gozán, justo enfrente, aunque con la particularidad de que no son los mismos. El actual es una réplica del antiguo, el cual se conserva en una casa particular.
Hay que decir que en su origen, el retablo era más grande, y entre la imagen y el borde azul, habían una serie de 24 azulejos de color claro que lo envolvían. Además, también tenía una repisa. Éstas diferencias se pueden apreciar observando las dos imágenes: la de la izquierda, que es el antiguo en su ubicación de la fábrica Gozán; y la de la derecha, que es el actual, como se puede ver hoy día.
Con unas medidas de 40 x 60 cm., tiene un farolito encima, y el antiguo, fué colocado por primera vez el 26 de julio de 1955, coincidiendo con la festividad de la santa. El azulejo inferior derecho muestra una inscripción: MAESTRE. M. BIAR.


VIRGEN DEL ROCÍO



La Virgen del Rocío la encontramos en un retablo que se encuentra en la calle del mismo nombre, concretamente en el extremo izquierdo de la fachada de la casa nº 4. Tiene unas medidas aproximadas de 45 x 60 cm., y en su parte inferior muestra una inscripción en la que se lee "NUESTRA SEÑORA DEL ROCIO". Su origen parece datar entre las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo. En el azulejo inferior derecho se lee: A.Cruz. CEDOLESA.








Y hasta aquí llegamos hoy, aunque seguiremos comentando el resto de retablos más adelante. Aprovecho para comentar también, y no me cansaré de repetirlo, que podéis contribuir con las imágenes, datos, información, comentarios, observaciones, y en definitiva todo lo que queráis aportar que creáis oportuno. Lo que uno no sabe, lo sabe otro, y así es como se aprende. Aprendamos todo lo posible de Ibi.

Un saludo Ibi-bloggers.




miércoles, 8 de octubre de 2014

La visita de Cavanilles en 1797

¿Cuántas veces habéis visto el famoso dibujo que representa el pueblo de Ibi en 1797? Seguramente muchas. Bien, dicho dibujo fue elaborado para la obra del botánico y naturalista José Cavanilles "Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia", que fué recopilada en 2 tomos.
Concretamente en el segundo de ellos, y entre las páginas 180 y 183, Cavanilles habla de lo que encontró en la villa de Ibi en aquellos años de finales del s. XVIII.

Pero para poder entender un poco mejor cual fue su labor, diremos que Antonio José Cavanilles (Valencia 1745 - Madrid 1804), recibió un encargo del rey Carlos IV:
"recorrer la España para examinar los vegetales que en ella crecen". Aquello ocurrió en la primavera de 1791, y Cavanilles empezó por su propia tierra. Pero no se limitó a la tarea fijada, sino que además, atendió a todos los aspectos, físicos y humanos, de la zona estudiada. La obra salió de la Imprenta Real de Madrid en dos volúmenes como ya he comentado antes, y en ellos podemos encontrar una cantidad de información meticulosa, exacta, relativa al marco geográfico, a la flora y la fauna, y al fondo social de las tierras visitadas. 

Y como decía al principio, si bien seguramente muchos seréis los que hayais visto el dibujo de Ibi de 1797, y que como dato curioso, fué hecho por Tomás López Enguídanos (grabador calcográfico que ilustró la obra de Cavanilles), seguramente también muchos seréis los que no hayáis leído lo que al respecto de nuestra población contó en aquellas Observaciones sobre el Reyno de Valencia.

He aquí pues lo que concerniente a Ibi nos dejó como legado, tal como Cavanilles lo escribió, y tal como apareció en su obra final, respetando por tanto, su ortografía original.




OBSERVACIONES SOBRE LA HISOTORIA NATURAL, GEOGRAFÍA, AGRICULTURA, POBLACIÓN Y GRUTOS DEL REYNO DE VALENCIA.
Antonio José Cavanilles.
TOMO SEGUNDO.




[80] [...] Continuando hácia el oriente se presenta una dilatada llanura, y en ella dos cerros cónicos aislados. Subí al primero, que es el occidental, cuyas raices y faldas son de tierra yesosa, y la cumbre de peñascos calizos, donde está la ermita de San Miguel. Desde ella veia en la parte oriental la villa de Ibi, que recostada sobre las raices del otro cerro cónico se prolonga hácia el mediodia. El alto monte de Foyaderes le cae al norte, el carrascal de Rico al sur, y al este de la canal de Alcoy, cuyo terreno baxo respecto á los laterales permite ver el Rontonál, y otros montes que yacen por aquel rumbo. Desde la villa hasta el cerro de San Miguel todo son huertas en graderías que se prolongan hácia el sur, vistosas por la multitud de árboles y producciones, cuyo conjunto forma una hermosa vista, que he procurado copiar en la estampa adjunta. Baxé del cerro, atravesé los barrancos de Santa Maria y de les Raboses, y á breve rato entré en la poblacion, cuyas calles son espaciosas, y muy decente el caserío, donde viven 800 vecinos, quando apénas habia 300 al principio del siglo pasado. Débese este aumento á tres medios principales de que se han aprovechado aquellos industriosos vecinos para mejorar sus fortunas y haciendas; la agricultura, las fábricas y la nieve, que cubre las montañas del término. En invierno, quando la agricultura no necesita tantos brazos, se ocupan muchos en recoger la nieve, depositarla en pozos, y arrancar matas, con que la cubren y conservan para llevarla en verano á Alicante, Elche, Xixona, Alcoy y otros pueblos de la comarca. Durante quatro meses, empezando en Junio, salen diariamente de Ibi 50 cargas, y unas 25 en Abril, Mayo y Octubre, cuyo tragino ocupa igual número de caballerías, y muchos hombres, y dexa á los abastecedores, que son de la misma villa, de 600 á 700 reales diarios de beneficio líquido. Mayor sin comparacion es el que resulta del hilado y otras operaciones con que los de Ibi preparan lanas para las fábricas de Alcoy y Bocayrént. Segun un cómputo prudencial entran en Ibi cada semana mas de 300 pesos, y se reparten entre la clase que sería pobre, y tal vez infeliz sin este socorro. Con él viven mas de 80 cardadores y 600 hilanderas, mugeres ó niñas. A estas riquezas se añaden los frutos de la tierra, que son 20 cachices de trigo, 630 de cebada, 253 de maiz, 118 entre avena y centeno, 1260 arrobas de almendra, la mas preciosa del reyno, 90 de aceyte, 14400 cántaros de vino, muchos pimientos, melones, alfafa, y hortalizas.
[81] La tierra de los campos es blanquecina y arcillosa; yesosa la de las colinas, cerros y faldas de los montes; y la substancia de estos por lo comun caliza con mezcla de arenas. De la descomposicion de los mismos montes y de las continuas pérdidas de los cerros resultáron en la hoya porciones, que mezcladas con la tierra que allí halláron, han ido formando campos de diversa substancia. Observan con cuidado los de Ibi estas diferencias: notan las variaciones de la atmósfera en cada estacion; calculan las aguas que tienen, y las que necesitan los campos; y combinando todas estas circunstancias como buenos agricultores plantan los árboles, y siembran segun lo pide la bondad, fuerza ó debilidad del terreno, y el tiempo en que florece y fructifica cada produccion. Así sacan el mejor partido de la tierra, y evitan quanto es posible los riesgos y daños procedidos de la ignorancia. Uno de los labradores mas activos é industriosos de Ibi es Don Josef Alcarás, quien ha logrado copiosos frutos de su aplicacion é industria. Veia una extension considerable casi erial y abandonada por la naturaleza del terreno, compuesto de tierra algo arenisca con mucha piedra y chinas, y mucho mas por un barranco que sucesivamente robaba la tierra útil. Concibió la idea de contenerle en un cauce fixo, y de aprovecharse de sus avenidas ya para regar los campos, ya para rellenar otros profundos con los depósitos que dexarian las aguas. Hizo en la parte superior del barranco una presa, y desde ella un canal de riego para conducir las aguas y regar lo mas alto de la heredad, que aniveló con excavaciones y graderías: forzó el barranco á que corriese en línea recta, levantando en partes fuertes malecones, y abriendo en otras canales subterráneos; y tomó las correspondientes providencias para que sus campos se mejorasen siempre, preservándoles del daño que pudieran causarles avenidas furiosas. Así logró reducir á huertas terrenos inútiles, haciéndoles producir seis veces mas fruto que quando entráron en su poder. Ví con gusto aquella transformacion en 1792. Muda este peritísimo labrador segun le parece la calidad de sus viñas y parras inxertándolas del modo siguiente. Corta la cepa horizontalmente á quatro ó seis dedos sobre el suelo del campo, y hace dos cortes perpendiculares que separen la corteza y porcion de madera que mira al mediodia: prepara de antemano puas de la calidad de uva deseada, conservando en cada una dos yemas, y las corta en chanfran para introducirlas en el corte perpendicular, de modo que se toquen los vivos del inxerto y cepa, quedando á un mismo lado las cortezas: ajusta luego el inxerto sujetándolo con un esparto, y cubre las heridas con hojas estruxadas de la misma viña. Para prolongar la vida de sus viñas y parras las poda de manera que solamente queda una yema en cada vara, y prefiere la calidad al número de racimos. Tambien muda por inxerto la calidad de las bellotas, escogiendo escudetes en las deseadas que saca de los ramos que ya tienen dos años, y en el tiempo en que el elicor que destilan es líquido y nada pegajoso.
[82] Aunque son grandes las mejoras hechas en el término de Ibi, serian mucho mayores si hubiera riego suficiente, y si las aguas llevasen allí porcion de légamo como otras: la suma pureza de ellas tan favorable á la salud de los vivientes perjudica á los campos; porque entrando en estos limpias, transparentes y sin cuerpos extraños, les roban y se asocian lo mas precioso de la tierra y las sales del estiercol, y abonos que deposita el labrador para reparar las pérdidas del campo. Con todo, si este produce cosechas abundantes y ciertas es á beneficio de las aguas, y por esto tienen los de Ibi sumo cuidado en recoger y aprovechar la de los manantiales y fuentes, dirigiéndolas por canales bien cimentados, de los quales hay algunos subterráneos, que han hecho taladrando duras peñas. Han intentado tambien aumentar el caudal de la fuente de Santa Maria, y conseguídolo por medio de excavaciones y barrenos. Esta operacion harto peligrosa, porque muchas veces facilita á las aguas nuevos caminos por donde se extravian, surtió buen efecto en Ibi. Hiciéron mas hondo el canal hasta llegar al nacimiento, pero en mi juicio no perfeccionáron la obra; porque halláron allí un depósito de agua, cuyo fondo no se ha calculado con exâctitud, y la viéron brotar con tanta violencia, que arrojaba muchas veces chinas hasta el peso de media onza, las que eran de mármol negro, y otras especies de piedra, todas redondeadas y como pulimentadas: lo qual prueba ser copioso el manantial, y hallarse á grande profundidad. Convendria pues hacer nueva excavacion, empezándola en el sitio mas hondo del barranco, y dirigirla de modo que al llegar al depósito se hallase 40 pies mas baxa que la de hoy exîste. Para no interrumpir el riego durante la obra, se podria empezar la mina á doce ó mas pies de distancia del canal actual, haciendo al mismo tiempo las bóvedas correspondientes hasta llegar al manantial. Hállase dicha fuente en el rebaxo que dexan los elevados montes de Biscóy y Foyaderes: entra despues en el barranco de los Molinos, llamado así por los cinco á que da movimiento; se precipita entre los montes conocidos allí con los nombre de Costera de la basa y Pla de les coves, y entra últimamente en un estanque, de donde se distribuye para el riego de 60 jornales de tierra. Dicho barranco de los Molinos es sumamente quebrado y fragoso, compuesto de peñas muy duras de un blanco que pardea: en sus sitios sombríos ví con abundancia la doradilla, el polipodio comun y culantrillo; en otros la onónide fruticosa, las campanillas en cabezuela y con hojas de altea, la zarzaparrilla comun, la yedra, el arrayan, las euforbias llamadas por Linneo caracias, amigdaloides y spinosa: esta tiene los pétalos amarillos y enteros; mas noté que la flor central tenia cinco, y las demas quatro solamente.
[83] Otra tercera fuente tienen los de Ibi, que nace en la rambla de la Gabarnera á un quarto de legua de la canal de Alcoy, y con ella riegan 30 jornales de huerta distribuida en ambas riberas del barranco ó rambla: sus desperdicios unidos á varias fuentecillas que van naciendo en la misma rambla sirven para regar otros 36 jornales de huerta destinados á maices, judías, zanahorias y otras producciones. Como el terreno es ondeado y freqüentes las cuestas, fué preciso reducirlo todo á graderías, y asegurar los campos con paredes secas hechas de cantos y peñas sobrepuestas. Son estas calizas, algunas de mármol de color de carne con manchitas mas encendidas, y otras de mármol ceniciento compuesto enteramente de piedras numularias, cuyo diámetro es desde media línea á media pulgada. Quise ver si las hallaria sueltas en el monte contiguo, que es el carrascal de Rico, y logré verlas con abundancia. Son blanquecinas tirando al pardo, casi redondas y planas, delgadas hácia el borden y con una pequeña eminencia en el centro. Sus superficies son lisas, y en ellas se descubre una línea espiral que empieza en el centro, hace seis ú ocho revoluciones, y se pierde en la periferia: tambien se ven multitud de rayos interrumpidos, que saliendo del centro cruzan las curvas y se terminan en la exterior. Descúbrense con mas claridad la espiral, los rayos y las freqüentes interrumpciones de estos, quando se separan las dos válvulas paralelas de que consta la piedra numularia; lo qual se consigue fácilmente poniéndola al fuego por algunos minutos, y echándola de repente en agua fria. Hice varias veces la experiencia, y siempre ví mudado el color blanquecino en gris obscuro. Presentóse entónces la espiral resaltada, y entre sus curvas un canal excavado que principia en el centro, y sigue hasta la periferia: dicho canal se halla como separado en un sin número de celdillas por otras tantas líneas transversales, cuya multitud é inmedicacion hace mirarlas como rayos, quando no se exâminan con cuidado las discontinuaciones al atravesar las curvas. Por esta descripción parece que las numularias del reyno de Valencia son de la misma especia que las que Mr. de Saussure halló en el parage llamado la Pérdida del Ródano, y describió completamente en la página 336 del primer tomo de sus Viages á los Alpes: las nuestras presentan indicios de organizacion en las superficies exteriores, los que no halló Saussure en las suyas: jamas las he visto mayores de ocho líneas de diámetro, ni con mas vueltas espirales que ocho, quando el citado autor llegó a contar 38 en una que no tenia una pulgada de diámetro. Véase la figura 2 de la última estampa de este tomo, donde se ve la superficie externa de una numularia en la letra a, y la interna en la b.


[84] Muy cerca de dos horas se emplean desde Ibi á Tibi por las cuestas y barrancos del camino. La tierra es algo arenisca y ménos fértil: pero por mas de media legua desde los edificios de Ibi sostiene multitud de almendros, olivos, viñas y sembrados, hasta que aumentándose el número de cerros y barrancos disminuye el cultivo, y cesa de todo punto á la mitad del camino. [...]

*  *  *




A partir de ahora, si véis la imagen de Ibi en 1797, ya sabréis algo más sobre ella.

Un  saludo Ibi bloggers.




 


lunes, 20 de enero de 2014

La ermita de San Miguel

Cuando nos acercamos a Ibi, hay dos elementos que se distinguen más que cualquier otro, me estoy refiriendo a las dos ermitas que allá en lo alto coronan y divisan la superficie del pueblo y su entorno, y que como ya estaréis adivinando, son Santa Lucía y San Miguel.
Es ésta última la que centra nuestra atención hoy.

La primera vez que encontramos referencias escritas sobre la ermita de San Miguel es en la Relación de 18 de abril de 1790, debido al Arzobispo  de Valencia, Francisco Fabián y Fuero, y donde se refleja que la ermita fue levantada en 48 años.
Por lo que respecta a los archivos municipales, la primera referencia data del 22 de enero de 1894, cuando nombran ermitaño a Pedro Vilaplana Guillem, realizando el correspondiente  inventario del que no se refleja su pormenor, aunque sí nombran 4 altares: San José, San Vicente, Ecce-Homo, Soledad y San Miguel.

La Ermita propiamente dicha ocupa una pequeña planicie sobre el cerro donde está ubicada, dejando apenas una pequeña explanada ante la misma. Su elevada situación permite ver una vista panorámica de Ibi.
Es un edificio exento, realizado en mampostería ordinaria con muros de 65 cm. y contrafuertes. Dispone de tejado a dos aguas rematado con tejas árabes.
La fachada está situada al este, mirando hacia Santa Lucia. Es pentagonal, y en las esquinas y cerco de la puerta se han usado sillares. 
Ya en el frontón, existen  restos como de haber existido una ventana, actualmente hay un hueco. Corona la puerta, una espadaña perfilada con varios arcos, en la que uno de ellos contiene la campana.

La planta es de una sola nave, con seis capillas laterales entre los contrafuertes. Su medida es de 13,90 x 5,50 m. Los pilares, disponen de basa y capitel, y sobre ellos corre un entablamento de amplia cornisa y arcos perpiaños, que sostienen la bóveda de cañón.

El primer tramo se cubre con un coro, en el que se aprecia un arco carpanel.
El cuarto tramo es el presbiterio, elevado un escalón, y por el que se accede lateralmente a pequeñas estancias.
Finalmente, el testero es recto, y en el se hallan el retablo y la hornacina de San Miguel. El enlucido es de yeso blanco; y el pavimento, de losas de cerámica roja.

Altar de la ermita, con el santo en su hornacina.


Ahora bien, por lo que respecta a su construcción, podemos extraer del Libro de Cabildos de fecha 13 de junio de 1751, que ‘’En la Villa de Ibi, en trece días del mes de junio de mil setecientos cincuenta y uno los Sres. Bartholomé Rico, Al(cal)de, Thomás Cortés de Gerónimo, Idelfonso Pérez, Abogado de los reales concejos, sindico procurador general, la mayor y más sana parte de los que componen el ayuntamiento de dicha Villa estando juntos, y congregados en la sala capitular de ella en forma de cabildos, como lo han de costumbre, para tratar, conferir y deliberar las cosas pertenecientes al buen Gobierno de dicha Villa el Sr. Rigidor decano Dixo: Que por parte de Joseph Alcaraz, Luis Rico menor y otros ciudadanos y vecinos de dicha Villa le había requerido con un despacho del SR. Provisor, y vicario General del presente Arzobispado, por el que se les concede a los nominados Alcaraz, Rico y de más contenidos en el mismo, la facultad, permiso y licencia, para que sus propios, y limosnas que puedan recoger por dicha Villa, eregir y fabricar una hermita (sic) , bajo la invocación del Arcángel San Miguel, en la montañuela llamada la serreta inmediata a esta dicha Villa, con algunas circunstancias prevenidas en dicho Despacho, que se leyó por mi escribano desde la primera, hasta la última línea suplicando al Ilustre Ayuntamiento, se sirviese tomar o agregarse al patronato de dicha hermita (sic), y declarar al santo Príncipe, por otro de los patronos de dicha Villa, en atención a la fervorosa devoción que sus vecinos le tenían y de cada día de aumentaba, como era bien público, y notorio en la misma y sus contornos. Y enterados dichos señores… acordaron agregarse al patronato de dicha hermita en nombre y prestación que intervenían de dicha Villa declarando como declararon por otro de los patronos de la mesma al nominado Príncipe y Sr. San Miguel.
                     Aprovando el nombramiento echo en el mismo Despacho en las personas de dichos Alcaraz, Rico y demás en el memo contenidos por electos… concidiendoles a los referido licencia permiso y facultada para rechoger limosna por dicha Villa y su término, depositándolas en poder de el nominado Sr. Thomás Cortés y Mosén Joaquín Cortés, Presbítero, residente en la Parroquial de dicha Villa a quienes nombraron por Depositarios de las mismas; concediéndoles así mismo facultad y poder para trabajar en la obra de dicha hermita (sic) y en todo lo a esta perteneciente, todos los días de precepto, a excepción de los más clásicos’’.

Además de esta autorización para construir la ermita, el Ayuntamiento, decidió destinar las ganancias que se extraían de los juegos de pelota, que se arrendaban todos los años, a las obras de la nueva ermita, aunque estos beneficios no eran muchos, y en 1764, todavía se está haciendo referencia al escaso producto que da para la continuación de la obra de la ermita:

‘’Gracia, cesión y donación a la hermita del Sr. San Miguel y para ayuda a su fabrica del producto de las calles de la pelota por quanto ha representado Jerónimo Guillem, administrador de la fábrica de dicha hermita que se halla con cortos medios para su continuación, y siendo este negocio tan del agrado del servicio de Dios y en tan corta cantidad el producto que ordinariamente suelen ser doce o trece pessos, acordaron hacer dicha cesión con la obligación que dicho administrador ha de componer a sus costas las calles de dichas pelotas reparándolas en lo necesario y cuydando de su limpieza y aseo’’.

El presbítero Joaquín Cortés, en las anotaciones marginales que acompañan los índices de defunciones de los siglos XVI a principios del XIX, deja constancia de que ‘’en 1769 se estava fabricando la Hermita de San Miguel’’

Casa del ermitaño junto a la ermita. Desaparecida actualmente, quedan de ella algunos restos esparcidos.


Evidenciado pues, que la construcción de la ermita, se dilató en el tiempo, y que fué llevada a cabo mediante las pequeñas aportaciones que hicieron los vecinos de Ibi del s. XVIII, podemos decir, que en 1782 ya estaba construída y establecida la devoción al santo, hecho que se deduce de un memorial de Bartolomé Vilaplana de Luis, ermitaño, que se manifiesta en estos términos:
‘’Que desde que se colocó al Príncipe y Señor San Miguel en su consabida hermita, la está sirviendo el suplicante, quien no puede continuar en este empleo de ermitaño, por su avanzada hedad y accidente de calidad que está imposibilitado y trémulo que no puede encender los cirios o velas y lámparas de dicha hermita. En cuya atención.
Rendidamente suplica se digne exonear al suplicante del sitado empleo de ermitaño de dicha hermita’’.

Respecto al primer inventario registrado documentalmente de los bienes de la ermita de San Miguel, tenemos constancia del fechado el 18 de febrero de 1795, el cual se reproduce a continuación, respetando la clasificación por altares que nos trasmite el documento:

En la Sacristía
Un caliz de plata sobredorado con su Patena. Una Hostiera. Un Santo Christo, un espejo, vinagreras y plato. Toallas, Flores. Vestuario para celebrar, nuevo. Una espadita.
(Recordemos que el Arcángel San Miguel se le representa con espada y balanza).

En el Altar 
Un Santo Christo de Piedra. Toallas, Flores. Atril con quatro candeleros de madera con sus pedasos de velas. Tres secuencias, (se supone que del Vía Crucis).

En la Iglesia
Dos sillas de respaldo. Una lámpara. Un quadro de la Purísima. Otro del Santo Christo de San Salvador. Otro de Santo Thomás de Villanueva. Otro de Santa Bárbara, y otro de San Vicente Ferrer, grandes. Tres Medias Cañas de la Virgen de los Dolores, San Antonio de Papua y la Asunción. Catorce estampas de la vía Crucis. Un quadro mediano con dos ángeles que sostienen la custodia.

Altar de (sin anotar, se supone del Ecce Homo por cuanto aparece este altar en posteriores inventarios).
Toallas, Ocho Candeleros con dos velas. Una secuencia de la Casa Santa. Quatro flores de manos y una lámpara.

Altar de la Soledad 
Unas toallas delgadas con encaje y encima una cubierta de enserad (sic). Quatro Candeleros con sus velas. Un santo Christo. Tres sequencias. Una cortina de seda con sus hierro. Y una lámpara.

En el Coro 
Tres banquitos de madera. Un atril grande y un Santo Christo con su docel.

Disponemos de más datos en lo que respecta a su contenido, gracias a los inventarios, por ejemplo, podemos destacar que en 1768, se concede permiso para dedicar una capilla que estaba vacante, a la Virgen de la Soledad. En 1894, se refelejan otras nuevas, entre ellas las de San José y San Vicente. Ya en otro inventario posterior,se da cuenta de otras dos nuevas capillas, que son las de la Purísima, y la del Santísimo.

En el año 1944 se fundió una campana para la espadaña (hasta fecha de hoy, no se sabe ciertamente si la anterior campana supuestamente fundida a finales del siglo XIX o principios del siglo XX, desapareció o la destruyeron durante la guerra civil) de la Ermita y así anunciar los rezos del Ángelus diarios y fiestas de San Miguel . La actual campana lleva grabada la siguiente epigrafía: Arcángel San Miguel bendecid al pueblo de Ibi, año 1944, y grabada una Cruz . Fué restaurada en el año 2006, ya que el contrapeso o armazón de madera no aguantaba mas ya que estaba carcomido.  

Por lo que respecta a las obras de restauración de la ermita, hubo de crearse en el año 1947, una Comisión pro-reconstrucción de la ermita de San Miguel en la que un buen número de particulares e industrias ibenses colaboraron llegándose a recaudar un total de 5.021 pesetas.
Casi 35 años después, en 1981 sería el Ayuntamiento quien acometería la iniciativa de la restauración de la ermita y el arreglo del camino de acceso a la misma, siendo el importe total de la misma de 1.813.550 pesetas.


La romería y las fiestas que con motivo de la celebración de San Miguel tienen lugar en Ibi, son de las más conocidas y de las más relevantes hoy en día.

Así que ya sabéis algo más sobre la ermita de San Miguel, que quizás haga que la miréis con otros ojos, y entre todos cuidemos un elemento importantísimo e identificativo de nuestro patrimonio.

Un saludo Ibi-bloggers.




Fuente: El arcángel San Miguel y la construcción de la ermita. 
Foto 1: Postal de Ibi 
Foto 2: www.pueblos-espana.org 
Foto 3: http://www.fotosantiguasdeibi.blogspot.com