martes, 26 de octubre de 2010

Antonio Anguiz Pajarón (1910 - 2001)

Hace unos días me alegró enormemente ver que el Archivo Histórico estaba preparando una serie de actos para conmemorar el nacimiento de un ilustre ibense, que dedicó parte de su vida a investigar y difundir todo lo relacionado con su pueblo.
Qué gran noticia, que se homenajee a este IBENSE, sí, con letras mayúsculas, que en su haber nos dejó 5 libros imprescindibles para comprender las tradiciones y las costumbres de nuestro pueblo: Ibi.
Hablamos, como no, de D. Antonio Anguiz Pajarón.
Desde el Ibi-blog me gustaría dedicarle esta entrada, intentando resumir su vida, aunque es evidente que me dejaré muchísimas cosas, teniendo en cuenta la intensa actividad que mostró durante su vida en tantos aspectos de ámbito local.
Para empezar, viajaremos hasta Baeza (Jaén), donde iniciamos el recorrido por sus antepasados. Allí, en 1839 nació Antonio Anguiz García, su abuelo, que llegó a la vecina localidad de Alcoy en 1868, para incorporarse a su plaza de maestro. Desde el principio, su integración en la sociedad alcoyana fue total, e incluso lograría el primer premio del certamen literario convocado para el sexto centenario de San Jorge, en 1876, demostrando así sus dotes poéticas.
Se casaría con una ibense llamada Carmen Gil Samper, de cuyo matrimonio nacería Antonio Anguiz Gil, en Alcoy, el 23 de abril de 1876. Antonio Anguiz Gil cursaría la carrera de medicina en la Facultad de Barcelona, terminándola en 1901. Tomó posesión de la plaza de médico en Ibi el 2 de noviembre de 1925, sustituyendo al antiguo doctor, D. Joaquín Picó.
Fruto de su matrimonio con Carmen Pajarón, nacería la persona que nos ocupa: D. Antonio Anguiz Pajarón. Sería el 21 de junio de 1910, en Ibi, y sus primeros estudios fueron en "l'ascoleta del Pòsit", teniendo como profesor a D. Francisco Fau. Posteriormente realizó el bachillerato en el Colegio de los PP. Jesuitas de San José, en Valencia. Más tarde, comenzó medicina, realizando los tres primeros cursos en la Facultad de Barcelona y el resto en Valencia.
Desde 1940, cuando murió su padre, pasó a ejercer como Médico General en la Villa de Ibi, hasta cumplir los 70 años, momento de su jubilación, allá en el año 1980.
A partir de ese momento, aprovecha para empezar intentar a dar a conocer cuantos conocimientos y recuerdos había ido acumulando sobre la vida socio-cultural de su pueblo, así como referencias históricas del mismo.
Antonio Anguiz Pajarón, en 1913, a los 3 años, con su primer traje festero, el de la antigua comparsa desaparecida de los Moros de la Manta.
Debido a su profesión como médico, siempre había mantenido relación con toda la gente del pueblo, así que aprovechaba para investigar sobre cualquier aspecto que tuviese que ver con Ibi.
Como él mismo comentaba en su libro Cancionero Ibense:
(...) Bien conocen mis paisanos, que mi iniciación en el costumbrismo local, data de que a los doce u once años, fui con mis padres a uno de los trece días de nuestras Danzas, a caballo de las últimas fechas de diciembre, Navidad, al día de los Reyes Magos. Algunas de las coplas llamaron mi atención y quise hacerme con la letra y, cada una que me agradaba, seguí coleccionándolas, luego fui añadiendo temas del costumbrismo local y más tarde por la historia (...)
Todas aquellas investigaciones quedaron para siempre en multitud Programas de Fiestas de Moros y Cristianos; y en 5 sendos libros, algunos de los cuales han sido ya comentados en este mismo blog.
-Del pasado ibense (junto a Carlos Cremades Marco)
-Los bailes ibenses y sus coplas
-Cancionero ibense.
Es evidente qué palabra es común en todos estos trabajos: "ibense".
Además de todo esto, fue el iniciador de la sección literaria, en el Programa de Fiestas a partir de 1953, y tres años después es nombrado Cronista Oficial de la Villa. Desde 1971, Cronista de Honor. También perteneció al CEI (Centro de Estudios Ibenses), desde su fundación, siendo el presidente de las secciones de historia y arqueología.
Parece ser, que trabajaba en otro nuevo libro, Cosas de mi pueblo, Ibi; que lamentablemente no dio tiempo a ser publicado, debido a su fallecimiento en junio de 2001
Precisamente en ese mismo año en se le concedió el escudo de oro de la Villa. ¡Lástima que no le dio tiempo a lucirlo como seguro él hubiera querido!
Por todas estas cosas y otras tantas que no nos dejamos por contar, es justo reconocer la labor de este, como dije anteriormente, ilustre IBENSE. Así pues, en este año 2010, dediquémosle unos minutos al que tantas horas dedicó a nuestro pueblo.
Reciba nuestros saludos, D. Antonio, desde donde nos esté leyendo.


Fuentes:
ANTONIO CASTELLÓ CANDELA. Centenario del nacimiento de Antonio Anguiz. (Diario INFORMACION)
ANTONIO ANGUIZ PAJARÓN Y CARLOS CREMADES MARCO. Del pasado ibense.
ANTONIO ANGUIZ PAJARÓN. Cancionero Ibense.
Foto 1: http://www.fotosantiguasdeibi.blogspot.com
Foto 2: ANTONIO ANGUIZ PAJARÓN. Miscelánea ibense (Pág.355)


sábado, 23 de octubre de 2010

Pozos de nieve (2): Pou del Barber

En la segunda entrega de este repaso a los pozos de nieve, hoy le toca el turno al conocido pou del Barber.
Lo primero que llama la atención es su denominación "Barber", llamado así por el apodo de su antiguo dueño, haciendo referencia a su profesión o a la de sus antepasados, aunque también se le conoce como Cava Blanca o Cava de Santa María por el nombre de la finca donde se encuentra.

Construido entre los siglos XVIII y XIX, lo podemos encontrar dentro de los límites del Parque Natural de la Font Roja, al este de la Sierra del Carrascar, junto a les Penyes del Racó Vell, y como decíamos antes, dentro de la finca Santa María.

Dispone de unos 8 metros de profundidad actual, y unos 7,3 de diámetro. Con una capacidad de unos 330 metros cúbicos, es un pozo de planta circular, excavado sobre las tierras del montículo del Racó Vell, al sur del Mas de Pardinetes. En su interior, está revestido con un muro de mampostería de piedra calcárea regular trabada con mortero, que sobresale del nivel del suelo, con un grosor de 1,85 m. y sobre el cual encontramos la cubierta, que todavía podemos ver.
Orientada al sur, aún conserva una puerta, con una hoja de madera revestida de una lámina metálica agujereada y con un cerrojo. Sobre ella, también se conserva un gancho de hierro del que se colgaba la garrucha para subir la nieve, y por dentro se ven los agujeros que hacían la función de escalera para bajar al fondo.


Puerta de acceso con el cerrojo, y sobre ella el gancho de hierro.

En el lado oeste hay una ventana sin puerta, con el dintel de piedras en arco de medio punto, y parcialmente derruida, que presenta señales de haber estado cegada con piedras.

Todavía hoy, conserva una cubierta de mampostería, muy rebajada por fuera, pero interiormente abovedada. Exteriormente no presenta tejas, ni parece tampoco que nunca las tuviera, ya que se puede apreciar una gruesa capa de tierra sobre la que existe una vegetación que perjudica su conservación, por ejemplo, en el lado este ya hay tres grietas bastante amenazadoras.


Cubierta vista desde el interior; y restos de la casa del nevatero donde se ve arriba a la derecha, el pozo.

En la parte suroeste, se aprecian los restos rectangulares del pequeño almacén de herramientas para el trabajo con la nieve, y a unos 25 metros hacie el este, los restos de la vivienda del nevatero.

Este pou del Barber, formó parte de red de pozos que explotaron los nevateros de Ibi, para abastecer principalmente a Alcoy y Alicante, aunque en años de mucha nieve, también se suministraba a otros pueblos de la comarca.

En cuanto al propietario actual del pozo, según la información que tengo es un vecino de Alcoy, aunque si no es así, que alguien me corrija, por favor.
Aunque su conservación todavía es más o menos buena, sea como sea, y sea de quien sea, es algo que debería conservarse en las mejores condiciones posibles, antes que sea demasiado tarde.

Por último, animar a toda la gente que no conozca los pozos de nieve, a que se acerque y los vea en primera persona, como se suele decir: una imagen vale más que mil palabras, y además, los pozos de nieve son historia viva de nuestro pueblo.

Un saludo, Ibi-bloggers.


Fuente: GUÍA DE LOS POZOS DE NIEVE DE LA PROVINCIA DE ALICANTE. Manuel Vicedo Martínez y Jaime Ramírez Gosálvez.

jueves, 30 de septiembre de 2010

El Cargador de la pólvora

Hace algún tiempo, comentamos en este mismo blog, la función de un cargo desaparecido en las fiestas de Moros y Cristianos. En aquella ocasión hablamos de La Rodella, ahora, hablaremos de otro personaje que terminó desapareciendo: el Cargador.

Desde finales del s.XVI nos llegan datos de las antiguas Compañías que homenajeaban al Patrón en un principio, y a la Patrona (a partir de 1731), con salvas de arcabuces. Éstas Compañías desembocaron en comparsas muchos años después.
La pólvora en sí, fué prohibida desde 1737, hasta finales del s. XVIII cuando se le concede el permiso a Ibi para poder seguir utilizándola.
Pero las autoridades de aquel entonces dictarían una serie de normas o reglas para su uso, y es posible que en algún apartado de todo este reglamento se haga mención a este Cargador del que hablamos hoy.

Se trataría de una persona mayor, que sin ir con traje de festero, llevaría un recipiente con pólvora. Cada disparador de arcabuces, o tirador, iría acompañado de su Cargador.
Éstas personas mayores responsables, iban al lado del festero disparador, y llevaban un recipiente, de madera u hojalata, con su tapa que cubrían con una manta para evitar percances.
La pólvora entonces iba envasada en unos cartuchos confeccionados con papel de periódico usado, que vaciaban la carga por la boca del arcabuz.

Los servicios de estos Cargadores, eran remunerados, por el propio tirador.

Sin embargo, con la implantación del dosificador o cantimplora , el Cargador desapareció de la Fiesta y dejó de prestar su servicio a los tiradores.

Como anécdota curiosa, en el artículo que me sirve de fuente, puedo leer que se cita la fecha del 5 de mayo de 2006, como el día en que fallecía el que quizás fué el último de los Cargadores de pólvora de las Fiestas de Ibi, Francisco Valero Sanjuán.

Aunque no dispongo de mucha información sobre los Cargadores, me parecía un tema muy interesante a tratar, desde aquí, un pequeño homenaje a todos aquellos cargos que hoy ya no existen en la Fiesta.

Hasta pronto Ibi-bloggers.



Fuente: El cargador de la pólvora. Francisco Martín Ibáñez. Libro de Fiestas de Moros y Cristianos 2006
Foto: http://fotosantiguasdeibi.blogspot.com

jueves, 23 de septiembre de 2010

Biblioteca ibense (7): DEL PASADO IBENSE

Quisiera aprovechar la sección que dedico a hablar de los libros que tratan sobre Ibi, a uno muy especial, uno de mis favoritos, el cual aporta abundante e interesantísima información. Se trata del ejemplar titulado DEL PASADO IBENSE, de Antonio Anguiz Pajarón, y Carlos Cremades Marco.

Del Pasado Ibense es un libro en el que encontraremos una recopilación de trabajos y artículos de tema histórico local, que fueron apareciendo en algunas publicaciones, como Libros de Fiestas de Moros y Cristianos, un antiguo periódico local que se llamaba "Inquietud", en el diario de Levante, etc..., a lo largo de varios años, hasta 1978.

Es en dicho año cuando se presenta esta publicación, coincidiendo con el 400 aniversario de la concesión del título de Universidad de Ibi, lo cual supondría la primera desmembración de Jijona.

A lo largo de sus más de 600 páginas encontraremos artículos relacionados con hallazgos prehistóricos en la zona de Ibi, acontecimientos históricos, religiosos, relacionados con las Fiestas, culturales, otros sobre la industria ibense, e incluso un último apartado donde podemos conocer algunos detalles de la vida de personajes ibenses que han destacado de una u otra manera a lo largo de la historia.
Incluye también un desplegable con un plano del Ibi de la época, en el que llaman la atención los nombres de las calles en aquellos años.

Además, la portada y la contraportada llevan una especie de solapas en las que podemos ver una breve biografía de los autores, D. Antonio Anguiz Pajarón, y D. Carlos Cremades Marco. El primero de ellos falleció en el año 2001, dejando una serie de interesantísimas publicaciones que desde aquí recomiendo como Miscelánea Ibense, Estampas y recuerdos ibenses, Los bailes ibenses y sus coplas, o el Cancionero Ibense. Lamentablemente no pudo publicar un último libro en el que estaba trabajando cuando falleció. De Carlos Cremades Marco, sin embargo, podemos leer uno de sus últimos artículos en el libro de Fiestas de este mismo año, un interesantísimo escrito sobre el Teatro Flora.

Pero volviendo al libro que nos ocupa, no me queda más que recomendar a todo el mundo al que le interese la historia local, le eche un vistazo. A pesar de que se publicó hace 32 años, me consta haberlo visto todavía por alguna librería local, así que a ver si lo encontráis porque de verdad no os arrepentiréis.

Como dato curioso, comentar que la imagen de la portada, una vista preciosa de Santa Lucía, corresponde a un óleo, propiedad de Rafael Miró Sanjuán.



Os dejo con los datos del libro:

Título: DEL PASADO IBENSE
Autores: ANTONIO ANGUIZ PAJARÓN y CARLOS CREMADES MARCO
Año: 1978
Edita: Caja de Ahorros de Alicante y Murcia
Nº págs.: 655
Precio: 15 - 20 € aprox.



Espero que nos leamos pronto, saludos.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

El himno a Ibi

Mañana, cuando se pronuncie el pregón que da inicio a las fiestas de Moros y Cristianos, sonará el himno nacional.
En este blog, y como anticipo a ese pregón, sonará el Himno de Ibi.

Antes de ello, comentar que el primer acuerdo municipal para dotar a Ibi de un himno propio es del 6 de agosto de 1976, cuando se acuerda convocar un concurso para ello, lo cual no llega a prosperar, por lo que años más tarde se encarga a D.Benedicto Ripoll Martínez se encargue de la música; y al escritor, periodista y poeta D.Armando Santacreu Sirvent, de la letra.

El día 3 de abril de 1982, la Unión Musical lo interpretó de forma privada para la Corporación Municipal, y el 26 del mismo mes se grabó en una cinta, contando para la ocasión con la intervención del Coro del Colegio San Juan y San Pablo, dirigido por Sor Ángeles Blasco Sanchez.

Definitivamente, el 6 de agosto de 1982 se aprueba como Himno local, siendo presentado finalmente el 22 de ese mismo mes en los ya desaparecidos jardines de la Casa Gran.

Así que, os dejo con la grabación del himno a Ibi:



Y como no, la letra:

HIMNE A IBI

Alcem els cors per Ibi nostre poble.
Volguda terra, espill de la Regió.
Bressol d'enginy i d'homens generosos
que fan possible un mon ple d'il·lusió.

Brindem honors a Ibi nostre poble.
Solar insigne del bon treballador.
Història viva lligada a la d'Espanya
que al pas dels segles esclata en germanor.

Clamors de torns
de lluites i quefers
són cants de pau
que naixen dels tallers.

Fervor Fidel
per Ibi sempre encés,
per a seguir
la senda del progrés.

Cantem llaors per Ibi nostre poble.
I ses ermites, volgut i honrat blasó.
Castells gloriosos bordats en la bandera
que en esta vila són crit de tradició.

Vixca !
Vixca nostre Ibi !
escrit en lletres d'or !

Vixca !
Vixca nostre poble !
per sempre en nostre cor !




A todos los ibi-bloggers y a todo el pueblo de Ibi, desearos unas felices Fiestas de Moros y Cristianos, y como dice el himno... "Vixca nostre Ibi".



Fuente: ENTRE EL RIU I LA VIA. Cien años en la vida de Ibi. Salvador Miró Sanjuán.

sábado, 4 de septiembre de 2010

La costera del Ravalet

Como ya se ha comentado alguna vez en este blog, la antigua carretera Alcoy-Yecla, cuando pasaba por Ibi, discurría por la actual calle Castalla, entonces sin ningún tipo de viviendas (estamos hablando de hace muchísimos años), Plaza de San Vicente, calle Mossén Guillem, Plaza de la Palla, la actual Manuel Soler, para subir por la calle San Blas (actual Ravalet), y llegar a la calle Colón (hoy Les Eres), para salir hacia Alcoy.

En la foto de la izquierda se aprecia la entonces calle San Blas, a finales del s. XIX.

Desde la zona del Derramador, y según se entraba en Ibi, era todo un contínuo ascender, y había un tramo especialmente delicado y costoso de llevar para los carros con mucho peso, se trataba del trayecto por todo el Ravalet.
Los carros cargados que venían de Castalla, ya sabían lo que suponía el subir la costera del Ravalet, cosa que debían tener en cuenta a la hora de cargar, aunque, debido a que de esta manera la ganancia sería menor, casi siempre se pecaba de exceso.
Además de ello, sabían que siempre era mejor ir cuatro o cinco carreteros juntos, para prestarse la suficiente ayuda.

Una vez llegaban al antiguo "Paraó de D. Emilio", al primer carretero le añadían dos o tres caballerías de los demás (normalemente mulos o burros), partiendo entonces hacia arriba, con la ayuda de los otros carreteros.
A lo largo del trayecto los animales eran azotados con látigos o varas finas, y se solían escuchar las palabras "malsonantes" de los propios hombres que también aportaban su esfuerzo, ayundando incluso a girar las ruedas para salir de algún hoyo, haciendo honor al dicho conocido como "tener lengua de carretero".

Estos carros disponían también de una especie de viga a la que llamaban "galga", y que entre otras funciones colocaban tras las ruedas traseras para evitar el retroceder, no olvidemos que el trayecto era cuesta arriba, aunque a veces esto ocurría, y debido al peso trasero y la pendiente, la caballería quedaba suspendida en el aire, suponiendo esto un serio peligro para los animales.

A todo este "espectáculo", casi nunca faltaban los espectadores, la gente del pueblo, que al verlos pasar, incluso se esperaban, para ver los inconvenientes que de seguro iban a sucederse.
También se daba el caso que la gente que contemplaba todo el proceso desde las ventanas de sus casas, recriminaba a los carreteros cuando las palabras ya subían de tono, o cuando castigaban en exceso a los pobres burros.

En ocasiones, también, se buscaba el zigzaguear la calle, para hacer más "fácil" el trayecto, y se veían los animales incluso encima de las aceras.

Solamente subir el Ravalet, suponía mucho tiempo, pues habían muchos parones, y cuando se avanzaba, solía ocurrir un nuevo inconveniente.

Cuando ya se había subido la calle, y el carro normalmente estaba lleno de polvo o barro, a consecuencia de los baches, se paraba el carro en la entonces calle Colón (les Eres), se desenganchaban las mulas, y junto con los carreteros, volvían al punto de partida para iniciar de nuevo otra subida, y de esta manera, hacerlo todo el grupo.
Todo esto ocurrió durante muchos años, hasta que los camiones acabaron con este tipo de transporte.

Para los que hemos nacido ya en una época donde dominaban los coches y camiones, todo esto puede resultar difícil de creer, o incluso gracioso; imagino que para aquellos carreteros no supondría una gracia el pasar por Ibi.

Un saludo, Ibi-bloggers.




Fuente: MISCELÁNEA IBENSE. Antonio Anguiz Pajarón
Foto: http://www.fotosantiguasdeibi.blogspot.com

viernes, 27 de agosto de 2010

Una anécdota curiosa

Ahora que se acercan las Fiestas Mayores, me gustaría dejar constancia de una anécdota, no muy conocida, referente a la imagen de la Virgen de los Desamparados. Se trata de la imagen antigua, la que fué quemada en 1936.

Parece ser que en los primeros años del s.XX, allá por 1902, o 1903, y sin que se supieran muy bien las causas, en la cara de la Virgen, por las mejillas, aparecieron unas pequeñas líneas, que al poco tiempo se convirtieron en grietas.
El cura y el alcalde, ante aquella situación, decidieron poner sólo en conocimiento de un grupo muy reducido de personas el asunto, y tras barajar algunas opciones se acordó que había que reemplazar la cabeza por otra nueva, pero para ello, la Virgen no debía salir de Ibi.
Es entonces cuando se encarga a un artista de Valencia, la confección de una que fuera lo más parecida. De todos estos trámites se encargarían D. José Pérez-Caballero y su hijo D. Juan Pablo Pérez-Caballero.
Con el mayor sigilo, y de esta manera, llegó la nueva cabeza. Parece ser que ésta no fué de mucho agrado, pues resultó ser un poco llamativa por su colorido, y con un aspecto más juvenil que la otra, pero para no retrasar la reparación, y evitar males peores, se decidió proceder al cambio.

Antigua Imagen de la Virgen de los Desamparados, destruída en 1936

Claro, para reemplazarla por la otra, había que extraer la cabeza dañada, realizando para ello una serie de cortes, en forma de cuña que abarcaban la cabeza, cuello, zona media hasta los hombros y un espacio por debajo del cuelo; y cambiarla por la nueva.
El que debía ser el encargado de cortarla, era Vicente Pascual (el tío Carrasco), el cual, se negaba a realizar dicho trabajo.

Dada la insatisfacción dejada por el artista de Valencia, D. Juan Pablo Pérez-Caballero se trasladó hasta Madrid con la cabeza de la imagen dañada (debidamente empaquetada, no olvidemos que muy poca gente estaba al corriente de todo esto), buscando a un famoso imaginero, el cual realizó su trabajo a la perfección, y no se volvió a ver ningún desperfecto en la imagen de la Virgen. Una vez llegado a Ibi el conjunto reparado, se unió fuertemente al resto de la imagen.

A última hora, y antes de que fuera colcoada la cabeza original, la gente ya había notado algo raro en el rostro de la imagen que se había manipulado, que no era la verdadera, llegando a crearse cierto malestar en la sociedad ibense.
Aún después de quedar reparada la cabeza original, perduraron los comentarios.

Y quizá alguien se pregunte... ¿qué fué de la cabeza que hizo el artista de Valencia? Parece ser que unas hermanas muy religiosas conocidas por "les Capellanetes" (Carmen y María), que vivían en la calle Empedrat, se hicieron con ella, encargaron unas varillas para hacer un armazón que representase la silueta de la Virgen, y le colocaron dicha cabeza y un manto.
Esta nueva imagen con el tiempo se llego a usar para ponerla durante todo el mes de mayo en el altar de la Iglesia y salir en procesión el día del Avís, y posteriormente volver a la casa de dichas hermanas.

Hasta aquí esta anécdota, de la cual quería dejar constancia, ya que resulta cuanto menos curiosa.

Espero vuestros comentarios, un saludo y a disfrutar de las Fiestas de Moros y Cristianos que se avecinan.
Saludos, Ibi-bloggers.




Fuente: Del pasado ibense. Antonio Anguiz Pajarón.
Foto: http://fotosantiguasdeibi.blogspot.com