martes, 28 de octubre de 2014

Calles ibenses (6): CALLE DEL MATADOR

Siempre que dispongo de algo de tiempo, y me pongo a leer y a buscar información sobre el Ibi antiguo, encuentro alguna pequeña reseña o alguna información referente a algún aspecto que me sorprende. 
Hace algún tiempo, encontré en la magnífica obra de Luis Satoca Ricart, el "Callejero Ibense", una de esas "revelaciones" que me descubrieron un curioso dato, desconocido totalmente por mí, y que me llamó poderosamente la atención. 
Se trata de una antigua calle en Ibi, que hoy día ya no existe y que se llamó "del Matador".

Parece que una de las primeras referencias a esta pequeña vía es la que a fecha de 20 de febrero de 1859 revela el Nomenclátor, en el cual se aprueba la calle Matador, y que es la que partiendo del matadero público se dirige cuesta arriba y, a su vez está agregada a la de San Juan.

Hay que tener en cuenta, que ni el matadero existe en la calle de San Juan, ni físicamente la calle del Matadero existe ya, debido a que se anuló hace ya años.

Hace tiempo en el blog, comentamos que la antigua muralla de Ibi tenía tres puertas, y quizás recordaréis si lo leísteis, que existió una en la confluencia de la calle San Juan y la de subida a San Antonio. Pues bien, en el año 1859 existe un curioso dato que revela que en la calle subida a San Antonio, concretamente el primer número a la izquierda según se sube, albergaba el "matador". Como dato curioso, esta casa conserva todavía en su fachada la única pieza cerámica alusiva a un nombre de calle, que queda en Ibi (de las antiguas, obviamente), ya que la que había en la calle Berlandí, se destruyó hace unos años al intentar quitarla.

Volviendo al tema, hay que decir que pegada a esta vivienda, a un nivel más bajo, y a la altura de la calle San Juan, parece que había una entrada, que daba acceso a la curiosa calle Matador, y que por ese espacio subía dicha callejuela. Como cita textualmente Luis Satoca "como colgadas del desnivel existente, cinco casitas -diría mejor barracas- que constituían la calle del Matador, anulada totalmente en los años setenta del pasado siglo".

Vista aérea de la zona que debió ocupar la calle del Matador, hacia el centro de la imagen.

Aquella calle, no estaba urbanizada, ni al parecer era posible, ya que se subía por unos escalones de forma muy dificultosa. Además, no eran viviendas normales ni cómodas, pues se parecían más a una cueva, que a una casa habitación. La cuestión es que como siempre hubo personas con pocas posibilidades, las casitas, a través del siglo XX, sufrieron diversos avatares:

En el año 1900 habían cinco casitas, con los números 1, 3, 5, 7 y 9, todas ellas habitadas.
En 1905, solamente quedaban el 5 y el 7, con un habitante cada una.
En 1913, ya solo el número 5, con un habitante. Un año después, en 1914 ya no está el número 5, pero se han rehabilitado los números 1 y 3.
Ya en 1930, la vivienda número 1, es la única que existía, habitada por la familia Coloma Verdú.

Como última referencia, decir que el 22 de febrero de 1963, a la calle Matador se la tituló con ese nombre, hasta que fué finalmente anulada.

Sin duda, una curiosa calle que quedó en los datos de la historia de Ibi. Me hubiera gustado poner una foto del lugar, pero no dispongo de ninguna. Tampoco sé si existirá alguna que muestre aquel lugar, en cualquier caso, si alguien tiene alguna y quiere compartirla... estaremos encantados de poder disfrutar de ella.

Un saludo Ibi-bloggers.




Fuente: "CALLEJERO IBENSE. Entre els plàtinos i l'olivera". Luis Satoca Ricart.

jueves, 23 de octubre de 2014

El monumento a los trabajadores

Ibi es una ciudad que cuenta con una buena muestra de monumentos de muy diversa índole entre su núcleo urbano, y quizás, de entre todos ellos, uno de los más desconocidos sea el que homenajea a los trabajadores.

Situado en la zona industrial de nuestro pueblo, concretamente en la avenida del Juguete, su origen data de finales de los años 90, cuando se propuso construir un monolito o panel conmemorativo en recuerdo de las víctimas del fatídico accidente ocurrido con la explosión de la empresa Mirafé el 16 de agosto de 1968.
Aquella propuesta fué aprobada con la modificación de hacer extensible el homenaje a las víctimas de todos los accidentes laborales ocurridos en Ibi. Es entonces cuando se inició un proceso de elaboración de un pliego de condiciones para la contratación de realización de dicho monumento. Publicado este pliego en el BOP del 1 de febrero de 1999, se estableció un plazo demasiado breve para poder presentar proyectos (hasta el 15 de febrero), y aunque se le dio publicidad en distintos medios de comunicación,  sólo se presentó un proyecto dentro del plazo, y otro fuera de él. Finalmente ninguno resultó elegido, y el concurso quedó desierto.
Dado el interés, se convocó un nuevo concurso cuyo plazo para la presentación de bocetos finalizó el 15 de marzo, y tras el estudio de los que se presentaron, un jurado eligió el trabajo ganador.

El día 1 de julio de 1999 era inaugurado el monumento a los trabajadores, representando este hecho, un emotivo acto donde se recordaron especialmente las víctimas de los accidentes laborales.

El monumento en sí, de siete metros de altura, está realizado en mármol gris, y representa el desarrollo local, destacando el industrial, y contiene el siguiente epitafio:


"IBI, EN RECONOCIMIENTO A LOS TRABAJADORES POR SU PARTICIPACIÓN EN EL DESARROLLO LOCAL Y A LAS VÍCTIMAS DE LOS ACCIDENTES LABORALES".

Inscripción en uno de los lados del monumento.

Su posición erguida simboliza el crecimiento a través de los años y su proyección hacia el futuro. En uno de sus costados se aprecia una "herida" producida por las terribles consecuencias de los accidentes laborales, en especial, el de la explosión de agosto de 1968, y en ese hueco, se sitúa una esfera luminosa que recuerda a todas las víctimas de accidentes laborales.
Finalmente, la referencia a los diferentes sectores económicos motores del desarrollo ibense, se representan a través de herramientas y útiles de trabajo típicos de cada sector, grabados en bajo relieve en cada una de las cuatro caras del monumento.



Dada la importancia representativa del monumento, me gustaría recordar que los cristales de los 4 focos situados al pie del mismo están rotos, e imagino no sería demasiado caro el reponerlos por unos nuevos.

Sea como sea, cuando muchos pasen por al lado de este monolito de mármol, quizás ya no vean en él una mole de piedra puesta en ese lugar porque sí.

Un saludo, Ibi-bloggers.



Fuente: BIM. Epoca 4ª - Nº 55 - Junio 1999






lunes, 13 de octubre de 2014

Retablos cerámicos (3)

La tercera entrega de esta sección, quiero dedicarla a tres retablos cerámicos que todavía se conservan en buen estado. Es importante este dato, ya que con el tiempo, algunos desaparecieron, y quién sabe cual puede ser su paradero actual. Sea como sea, los iremos viendo todos.

En esta ocasión veremos los siguientes:


VIRGEN DEL PERPÉTUO SOCORRO


La imagen de la Virgen del Perpétuo Socorro está ubicada en la casa nº 9 de la glorieta de España, y su origen parece datarse en el año 1956. Tiene unas medias aprox. de 45 x 60 cm., y la imagen representa a María con el Niño Jesús, mientras éste observa a dos ángeles que portan los instrumentos de su Pasión. Encima de todo el cojunto hay un portalámparas en el cual se ponía la bombilla que le proporcionaba luz.
Actualmente, la casa que alberga este retablo cerámico, se ha quedado un poco "aislada", al desaparecer las viviendas que estaban a su lado.


SANTA ANA


El retablo representa a Santa Ana y a la Virgen María, y está colocado en la fachada de la casa nº 23 de la, obviamente, calle santa Ana.

No siempre estuvo en esta casa, sino que anteriormente estuvo en la fachada de la fábrica Gozán, justo enfrente, aunque con la particularidad de que no son los mismos. El actual es una réplica del antiguo, el cual se conserva en una casa particular.
Hay que decir que en su origen, el retablo era más grande, y entre la imagen y el borde azul, habían una serie de 24 azulejos de color claro que lo envolvían. Además, también tenía una repisa. Éstas diferencias se pueden apreciar observando las dos imágenes: la de la izquierda, que es el antiguo en su ubicación de la fábrica Gozán; y la de la derecha, que es el actual, como se puede ver hoy día.
Con unas medidas de 40 x 60 cm., tiene un farolito encima, y el antiguo, fué colocado por primera vez el 26 de julio de 1955, coincidiendo con la festividad de la santa. El azulejo inferior derecho muestra una inscripción: MAESTRE. M. BIAR.


VIRGEN DEL ROCÍO



La Virgen del Rocío la encontramos en un retablo que se encuentra en la calle del mismo nombre, concretamente en el extremo izquierdo de la fachada de la casa nº 4. Tiene unas medidas aproximadas de 45 x 60 cm., y en su parte inferior muestra una inscripción en la que se lee "NUESTRA SEÑORA DEL ROCIO". Su origen parece datar entre las décadas de los 50 y 60 del pasado siglo. En el azulejo inferior derecho se lee: A.Cruz. CEDOLESA.








Y hasta aquí llegamos hoy, aunque seguiremos comentando el resto de retablos más adelante. Aprovecho para comentar también, y no me cansaré de repetirlo, que podéis contribuir con las imágenes, datos, información, comentarios, observaciones, y en definitiva todo lo que queráis aportar que creáis oportuno. Lo que uno no sabe, lo sabe otro, y así es como se aprende. Aprendamos todo lo posible de Ibi.

Un saludo Ibi-bloggers.




miércoles, 8 de octubre de 2014

La visita de Cavanilles en 1797

¿Cuántas veces habéis visto el famoso dibujo que representa el pueblo de Ibi en 1797? Seguramente muchas. Bien, dicho dibujo fue elaborado para la obra del botánico y naturalista José Cavanilles "Observaciones sobre la historia natural, geografía, agricultura, población y frutos del Reyno de Valencia", que fué recopilada en 2 tomos.
Concretamente en el segundo de ellos, y entre las páginas 180 y 183, Cavanilles habla de lo que encontró en la villa de Ibi en aquellos años de finales del s. XVIII.

Pero para poder entender un poco mejor cual fue su labor, diremos que Antonio José Cavanilles (Valencia 1745 - Madrid 1804), recibió un encargo del rey Carlos IV:
"recorrer la España para examinar los vegetales que en ella crecen". Aquello ocurrió en la primavera de 1791, y Cavanilles empezó por su propia tierra. Pero no se limitó a la tarea fijada, sino que además, atendió a todos los aspectos, físicos y humanos, de la zona estudiada. La obra salió de la Imprenta Real de Madrid en dos volúmenes como ya he comentado antes, y en ellos podemos encontrar una cantidad de información meticulosa, exacta, relativa al marco geográfico, a la flora y la fauna, y al fondo social de las tierras visitadas. 

Y como decía al principio, si bien seguramente muchos seréis los que hayais visto el dibujo de Ibi de 1797, y que como dato curioso, fué hecho por Tomás López Enguídanos (grabador calcográfico que ilustró la obra de Cavanilles), seguramente también muchos seréis los que no hayáis leído lo que al respecto de nuestra población contó en aquellas Observaciones sobre el Reyno de Valencia.

He aquí pues lo que concerniente a Ibi nos dejó como legado, tal como Cavanilles lo escribió, y tal como apareció en su obra final, respetando por tanto, su ortografía original.




OBSERVACIONES SOBRE LA HISOTORIA NATURAL, GEOGRAFÍA, AGRICULTURA, POBLACIÓN Y GRUTOS DEL REYNO DE VALENCIA.
Antonio José Cavanilles.
TOMO SEGUNDO.




[80] [...] Continuando hácia el oriente se presenta una dilatada llanura, y en ella dos cerros cónicos aislados. Subí al primero, que es el occidental, cuyas raices y faldas son de tierra yesosa, y la cumbre de peñascos calizos, donde está la ermita de San Miguel. Desde ella veia en la parte oriental la villa de Ibi, que recostada sobre las raices del otro cerro cónico se prolonga hácia el mediodia. El alto monte de Foyaderes le cae al norte, el carrascal de Rico al sur, y al este de la canal de Alcoy, cuyo terreno baxo respecto á los laterales permite ver el Rontonál, y otros montes que yacen por aquel rumbo. Desde la villa hasta el cerro de San Miguel todo son huertas en graderías que se prolongan hácia el sur, vistosas por la multitud de árboles y producciones, cuyo conjunto forma una hermosa vista, que he procurado copiar en la estampa adjunta. Baxé del cerro, atravesé los barrancos de Santa Maria y de les Raboses, y á breve rato entré en la poblacion, cuyas calles son espaciosas, y muy decente el caserío, donde viven 800 vecinos, quando apénas habia 300 al principio del siglo pasado. Débese este aumento á tres medios principales de que se han aprovechado aquellos industriosos vecinos para mejorar sus fortunas y haciendas; la agricultura, las fábricas y la nieve, que cubre las montañas del término. En invierno, quando la agricultura no necesita tantos brazos, se ocupan muchos en recoger la nieve, depositarla en pozos, y arrancar matas, con que la cubren y conservan para llevarla en verano á Alicante, Elche, Xixona, Alcoy y otros pueblos de la comarca. Durante quatro meses, empezando en Junio, salen diariamente de Ibi 50 cargas, y unas 25 en Abril, Mayo y Octubre, cuyo tragino ocupa igual número de caballerías, y muchos hombres, y dexa á los abastecedores, que son de la misma villa, de 600 á 700 reales diarios de beneficio líquido. Mayor sin comparacion es el que resulta del hilado y otras operaciones con que los de Ibi preparan lanas para las fábricas de Alcoy y Bocayrént. Segun un cómputo prudencial entran en Ibi cada semana mas de 300 pesos, y se reparten entre la clase que sería pobre, y tal vez infeliz sin este socorro. Con él viven mas de 80 cardadores y 600 hilanderas, mugeres ó niñas. A estas riquezas se añaden los frutos de la tierra, que son 20 cachices de trigo, 630 de cebada, 253 de maiz, 118 entre avena y centeno, 1260 arrobas de almendra, la mas preciosa del reyno, 90 de aceyte, 14400 cántaros de vino, muchos pimientos, melones, alfafa, y hortalizas.
[81] La tierra de los campos es blanquecina y arcillosa; yesosa la de las colinas, cerros y faldas de los montes; y la substancia de estos por lo comun caliza con mezcla de arenas. De la descomposicion de los mismos montes y de las continuas pérdidas de los cerros resultáron en la hoya porciones, que mezcladas con la tierra que allí halláron, han ido formando campos de diversa substancia. Observan con cuidado los de Ibi estas diferencias: notan las variaciones de la atmósfera en cada estacion; calculan las aguas que tienen, y las que necesitan los campos; y combinando todas estas circunstancias como buenos agricultores plantan los árboles, y siembran segun lo pide la bondad, fuerza ó debilidad del terreno, y el tiempo en que florece y fructifica cada produccion. Así sacan el mejor partido de la tierra, y evitan quanto es posible los riesgos y daños procedidos de la ignorancia. Uno de los labradores mas activos é industriosos de Ibi es Don Josef Alcarás, quien ha logrado copiosos frutos de su aplicacion é industria. Veia una extension considerable casi erial y abandonada por la naturaleza del terreno, compuesto de tierra algo arenisca con mucha piedra y chinas, y mucho mas por un barranco que sucesivamente robaba la tierra útil. Concibió la idea de contenerle en un cauce fixo, y de aprovecharse de sus avenidas ya para regar los campos, ya para rellenar otros profundos con los depósitos que dexarian las aguas. Hizo en la parte superior del barranco una presa, y desde ella un canal de riego para conducir las aguas y regar lo mas alto de la heredad, que aniveló con excavaciones y graderías: forzó el barranco á que corriese en línea recta, levantando en partes fuertes malecones, y abriendo en otras canales subterráneos; y tomó las correspondientes providencias para que sus campos se mejorasen siempre, preservándoles del daño que pudieran causarles avenidas furiosas. Así logró reducir á huertas terrenos inútiles, haciéndoles producir seis veces mas fruto que quando entráron en su poder. Ví con gusto aquella transformacion en 1792. Muda este peritísimo labrador segun le parece la calidad de sus viñas y parras inxertándolas del modo siguiente. Corta la cepa horizontalmente á quatro ó seis dedos sobre el suelo del campo, y hace dos cortes perpendiculares que separen la corteza y porcion de madera que mira al mediodia: prepara de antemano puas de la calidad de uva deseada, conservando en cada una dos yemas, y las corta en chanfran para introducirlas en el corte perpendicular, de modo que se toquen los vivos del inxerto y cepa, quedando á un mismo lado las cortezas: ajusta luego el inxerto sujetándolo con un esparto, y cubre las heridas con hojas estruxadas de la misma viña. Para prolongar la vida de sus viñas y parras las poda de manera que solamente queda una yema en cada vara, y prefiere la calidad al número de racimos. Tambien muda por inxerto la calidad de las bellotas, escogiendo escudetes en las deseadas que saca de los ramos que ya tienen dos años, y en el tiempo en que el elicor que destilan es líquido y nada pegajoso.
[82] Aunque son grandes las mejoras hechas en el término de Ibi, serian mucho mayores si hubiera riego suficiente, y si las aguas llevasen allí porcion de légamo como otras: la suma pureza de ellas tan favorable á la salud de los vivientes perjudica á los campos; porque entrando en estos limpias, transparentes y sin cuerpos extraños, les roban y se asocian lo mas precioso de la tierra y las sales del estiercol, y abonos que deposita el labrador para reparar las pérdidas del campo. Con todo, si este produce cosechas abundantes y ciertas es á beneficio de las aguas, y por esto tienen los de Ibi sumo cuidado en recoger y aprovechar la de los manantiales y fuentes, dirigiéndolas por canales bien cimentados, de los quales hay algunos subterráneos, que han hecho taladrando duras peñas. Han intentado tambien aumentar el caudal de la fuente de Santa Maria, y conseguídolo por medio de excavaciones y barrenos. Esta operacion harto peligrosa, porque muchas veces facilita á las aguas nuevos caminos por donde se extravian, surtió buen efecto en Ibi. Hiciéron mas hondo el canal hasta llegar al nacimiento, pero en mi juicio no perfeccionáron la obra; porque halláron allí un depósito de agua, cuyo fondo no se ha calculado con exâctitud, y la viéron brotar con tanta violencia, que arrojaba muchas veces chinas hasta el peso de media onza, las que eran de mármol negro, y otras especies de piedra, todas redondeadas y como pulimentadas: lo qual prueba ser copioso el manantial, y hallarse á grande profundidad. Convendria pues hacer nueva excavacion, empezándola en el sitio mas hondo del barranco, y dirigirla de modo que al llegar al depósito se hallase 40 pies mas baxa que la de hoy exîste. Para no interrumpir el riego durante la obra, se podria empezar la mina á doce ó mas pies de distancia del canal actual, haciendo al mismo tiempo las bóvedas correspondientes hasta llegar al manantial. Hállase dicha fuente en el rebaxo que dexan los elevados montes de Biscóy y Foyaderes: entra despues en el barranco de los Molinos, llamado así por los cinco á que da movimiento; se precipita entre los montes conocidos allí con los nombre de Costera de la basa y Pla de les coves, y entra últimamente en un estanque, de donde se distribuye para el riego de 60 jornales de tierra. Dicho barranco de los Molinos es sumamente quebrado y fragoso, compuesto de peñas muy duras de un blanco que pardea: en sus sitios sombríos ví con abundancia la doradilla, el polipodio comun y culantrillo; en otros la onónide fruticosa, las campanillas en cabezuela y con hojas de altea, la zarzaparrilla comun, la yedra, el arrayan, las euforbias llamadas por Linneo caracias, amigdaloides y spinosa: esta tiene los pétalos amarillos y enteros; mas noté que la flor central tenia cinco, y las demas quatro solamente.
[83] Otra tercera fuente tienen los de Ibi, que nace en la rambla de la Gabarnera á un quarto de legua de la canal de Alcoy, y con ella riegan 30 jornales de huerta distribuida en ambas riberas del barranco ó rambla: sus desperdicios unidos á varias fuentecillas que van naciendo en la misma rambla sirven para regar otros 36 jornales de huerta destinados á maices, judías, zanahorias y otras producciones. Como el terreno es ondeado y freqüentes las cuestas, fué preciso reducirlo todo á graderías, y asegurar los campos con paredes secas hechas de cantos y peñas sobrepuestas. Son estas calizas, algunas de mármol de color de carne con manchitas mas encendidas, y otras de mármol ceniciento compuesto enteramente de piedras numularias, cuyo diámetro es desde media línea á media pulgada. Quise ver si las hallaria sueltas en el monte contiguo, que es el carrascal de Rico, y logré verlas con abundancia. Son blanquecinas tirando al pardo, casi redondas y planas, delgadas hácia el borden y con una pequeña eminencia en el centro. Sus superficies son lisas, y en ellas se descubre una línea espiral que empieza en el centro, hace seis ú ocho revoluciones, y se pierde en la periferia: tambien se ven multitud de rayos interrumpidos, que saliendo del centro cruzan las curvas y se terminan en la exterior. Descúbrense con mas claridad la espiral, los rayos y las freqüentes interrumpciones de estos, quando se separan las dos válvulas paralelas de que consta la piedra numularia; lo qual se consigue fácilmente poniéndola al fuego por algunos minutos, y echándola de repente en agua fria. Hice varias veces la experiencia, y siempre ví mudado el color blanquecino en gris obscuro. Presentóse entónces la espiral resaltada, y entre sus curvas un canal excavado que principia en el centro, y sigue hasta la periferia: dicho canal se halla como separado en un sin número de celdillas por otras tantas líneas transversales, cuya multitud é inmedicacion hace mirarlas como rayos, quando no se exâminan con cuidado las discontinuaciones al atravesar las curvas. Por esta descripción parece que las numularias del reyno de Valencia son de la misma especia que las que Mr. de Saussure halló en el parage llamado la Pérdida del Ródano, y describió completamente en la página 336 del primer tomo de sus Viages á los Alpes: las nuestras presentan indicios de organizacion en las superficies exteriores, los que no halló Saussure en las suyas: jamas las he visto mayores de ocho líneas de diámetro, ni con mas vueltas espirales que ocho, quando el citado autor llegó a contar 38 en una que no tenia una pulgada de diámetro. Véase la figura 2 de la última estampa de este tomo, donde se ve la superficie externa de una numularia en la letra a, y la interna en la b.


[84] Muy cerca de dos horas se emplean desde Ibi á Tibi por las cuestas y barrancos del camino. La tierra es algo arenisca y ménos fértil: pero por mas de media legua desde los edificios de Ibi sostiene multitud de almendros, olivos, viñas y sembrados, hasta que aumentándose el número de cerros y barrancos disminuye el cultivo, y cesa de todo punto á la mitad del camino. [...]

*  *  *




A partir de ahora, si véis la imagen de Ibi en 1797, ya sabréis algo más sobre ella.

Un  saludo Ibi bloggers.




 


lunes, 20 de enero de 2014

La ermita de San Miguel

Cuando nos acercamos a Ibi, hay dos elementos que se distinguen más que cualquier otro, me estoy refiriendo a las dos ermitas que allá en lo alto coronan y divisan la superficie del pueblo y su entorno, y que como ya estaréis adivinando, son Santa Lucía y San Miguel.
Es ésta última la que centra nuestra atención hoy.

La primera vez que encontramos referencias escritas sobre la ermita de San Miguel es en la Relación de 18 de abril de 1790, debido al Arzobispo  de Valencia, Francisco Fabián y Fuero, y donde se refleja que la ermita fue levantada en 48 años.
Por lo que respecta a los archivos municipales, la primera referencia data del 22 de enero de 1894, cuando nombran ermitaño a Pedro Vilaplana Guillem, realizando el correspondiente  inventario del que no se refleja su pormenor, aunque sí nombran 4 altares: San José, San Vicente, Ecce-Homo, Soledad y San Miguel.

La Ermita propiamente dicha ocupa una pequeña planicie sobre el cerro donde está ubicada, dejando apenas una pequeña explanada ante la misma. Su elevada situación permite ver una vista panorámica de Ibi.
Es un edificio exento, realizado en mampostería ordinaria con muros de 65 cm. y contrafuertes. Dispone de tejado a dos aguas rematado con tejas árabes.
La fachada está situada al este, mirando hacia Santa Lucia. Es pentagonal, y en las esquinas y cerco de la puerta se han usado sillares. 
Ya en el frontón, existen  restos como de haber existido una ventana, actualmente hay un hueco. Corona la puerta, una espadaña perfilada con varios arcos, en la que uno de ellos contiene la campana.

La planta es de una sola nave, con seis capillas laterales entre los contrafuertes. Su medida es de 13,90 x 5,50 m. Los pilares, disponen de basa y capitel, y sobre ellos corre un entablamento de amplia cornisa y arcos perpiaños, que sostienen la bóveda de cañón.

El primer tramo se cubre con un coro, en el que se aprecia un arco carpanel.
El cuarto tramo es el presbiterio, elevado un escalón, y por el que se accede lateralmente a pequeñas estancias.
Finalmente, el testero es recto, y en el se hallan el retablo y la hornacina de San Miguel. El enlucido es de yeso blanco; y el pavimento, de losas de cerámica roja.

Altar de la ermita, con el santo en su hornacina.


Ahora bien, por lo que respecta a su construcción, podemos extraer del Libro de Cabildos de fecha 13 de junio de 1751, que ‘’En la Villa de Ibi, en trece días del mes de junio de mil setecientos cincuenta y uno los Sres. Bartholomé Rico, Al(cal)de, Thomás Cortés de Gerónimo, Idelfonso Pérez, Abogado de los reales concejos, sindico procurador general, la mayor y más sana parte de los que componen el ayuntamiento de dicha Villa estando juntos, y congregados en la sala capitular de ella en forma de cabildos, como lo han de costumbre, para tratar, conferir y deliberar las cosas pertenecientes al buen Gobierno de dicha Villa el Sr. Rigidor decano Dixo: Que por parte de Joseph Alcaraz, Luis Rico menor y otros ciudadanos y vecinos de dicha Villa le había requerido con un despacho del SR. Provisor, y vicario General del presente Arzobispado, por el que se les concede a los nominados Alcaraz, Rico y de más contenidos en el mismo, la facultad, permiso y licencia, para que sus propios, y limosnas que puedan recoger por dicha Villa, eregir y fabricar una hermita (sic) , bajo la invocación del Arcángel San Miguel, en la montañuela llamada la serreta inmediata a esta dicha Villa, con algunas circunstancias prevenidas en dicho Despacho, que se leyó por mi escribano desde la primera, hasta la última línea suplicando al Ilustre Ayuntamiento, se sirviese tomar o agregarse al patronato de dicha hermita (sic), y declarar al santo Príncipe, por otro de los patronos de dicha Villa, en atención a la fervorosa devoción que sus vecinos le tenían y de cada día de aumentaba, como era bien público, y notorio en la misma y sus contornos. Y enterados dichos señores… acordaron agregarse al patronato de dicha hermita en nombre y prestación que intervenían de dicha Villa declarando como declararon por otro de los patronos de la mesma al nominado Príncipe y Sr. San Miguel.
                     Aprovando el nombramiento echo en el mismo Despacho en las personas de dichos Alcaraz, Rico y demás en el memo contenidos por electos… concidiendoles a los referido licencia permiso y facultada para rechoger limosna por dicha Villa y su término, depositándolas en poder de el nominado Sr. Thomás Cortés y Mosén Joaquín Cortés, Presbítero, residente en la Parroquial de dicha Villa a quienes nombraron por Depositarios de las mismas; concediéndoles así mismo facultad y poder para trabajar en la obra de dicha hermita (sic) y en todo lo a esta perteneciente, todos los días de precepto, a excepción de los más clásicos’’.

Además de esta autorización para construir la ermita, el Ayuntamiento, decidió destinar las ganancias que se extraían de los juegos de pelota, que se arrendaban todos los años, a las obras de la nueva ermita, aunque estos beneficios no eran muchos, y en 1764, todavía se está haciendo referencia al escaso producto que da para la continuación de la obra de la ermita:

‘’Gracia, cesión y donación a la hermita del Sr. San Miguel y para ayuda a su fabrica del producto de las calles de la pelota por quanto ha representado Jerónimo Guillem, administrador de la fábrica de dicha hermita que se halla con cortos medios para su continuación, y siendo este negocio tan del agrado del servicio de Dios y en tan corta cantidad el producto que ordinariamente suelen ser doce o trece pessos, acordaron hacer dicha cesión con la obligación que dicho administrador ha de componer a sus costas las calles de dichas pelotas reparándolas en lo necesario y cuydando de su limpieza y aseo’’.

El presbítero Joaquín Cortés, en las anotaciones marginales que acompañan los índices de defunciones de los siglos XVI a principios del XIX, deja constancia de que ‘’en 1769 se estava fabricando la Hermita de San Miguel’’. 

Casa del ermitaño junto a la ermita. Desaparecida actualmente, quedan de ella algunos restos esparcidos.


Evidenciado pues, que la construcción de la ermita, se dilató en el tiempo, y que fué llevada a cabo mediante las pequeñas aportaciones que hicieron los vecinos de Ibi del s. XVIII, podemos decir, que en 1782 ya estaba construída y establecida la devoción al santo, hecho que se deduce de un memorial de Bartolomé Vilaplana de Luis, ermitaño, que se manifiesta en estos términos:
‘’Que desde que se colocó al Príncipe y Señor San Miguel en su consabida hermita, la está sirviendo el suplicante, quien no puede continuar en este empleo de ermitaño, por su avanzada hedad y accidente de calidad que está imposibilitado y trémulo que no puede encender los cirios o velas y lámparas de dicha hermita. En cuya atención.
Rendidamente suplica se digne exonear al suplicante del sitado empleo de ermitaño de dicha hermita’’.

Respecto al primer inventario registrado documentalmente de los bienes de la ermita de San Miguel, tenemos constancia del fechado el 18 de febrero de 1795, el cual se reproduce a continuación, respetando la clasificación por altares que nos trasmite el documento:

En la Sacristía
Un caliz de plata sobredorado con su Patena. Una Hostiera. Un Santo Christo, un espejo, vinagreras y plato. Toallas, Flores. Vestuario para celebrar, nuevo. Una espadita.
(Recordemos que el Arcángel San Miguel se le representa con espada y balanza).

En el Altar 
Un Santo Christo de Piedra. Toallas, Flores. Atril con quatro candeleros de madera con sus pedasos de velas. Tres secuencias, (se supone que del Vía Crucis).

En la Iglesia
Dos sillas de respaldo. Una lámpara. Un quadro de la Purísima. Otro del Santo Christo de San Salvador. Otro de Santo Thomás de Villanueva. Otro de Santa Bárbara, y otro de San Vicente Ferrer, grandes. Tres Medias Cañas de la Virgen de los Dolores, San Antonio de Papua y la Asunción. Catorce estampas de la vía Crucis. Un quadro mediano con dos ángeles que sostienen la custodia.

Altar de (sin anotar, se supone del Ecce Homo por cuanto aparece este altar en posteriores inventarios).
Toallas, Ocho Candeleros con dos velas. Una secuencia de la Casa Santa. Quatro flores de manos y una lámpara.

Altar de la Soledad 
Unas toallas delgadas con encaje y encima una cubierta de enserad (sic). Quatro Candeleros con sus velas. Un santo Christo. Tres sequencias. Una cortina de seda con sus hierro. Y una lámpara.

En el Coro 
Tres banquitos de madera. Un atril grande y un Santo Christo con su docel.

Disponemos de más datos en lo que respecta a su contenido, gracias a los inventarios, por ejemplo, podemos destacar que en 1768, se concede permiso para dedicar una capilla que estaba vacante, a la Virgen de la Soledad. En 1894, se refelejan otras nuevas, entre ellas las de San José y San Vicente. Ya en otro inventario posterior,se da cuenta de otras dos nuevas capillas, que son las de la Purísima, y la del Santísimo.

En el año 1944 se fundió una campana para la espadaña (hasta fecha de hoy, no se sabe ciertamente si la anterior campana supuestamente fundida a finales del siglo XIX o principios del siglo XX, desapareció o la destruyeron durante la guerra civil) de la Ermita y así anunciar los rezos del Ángelus diarios y fiestas de San Miguel . La actual campana lleva grabada la siguiente epigrafía: Arcángel San Miguel bendecid al pueblo de Ibi, año 1944, y grabada una Cruz . Fué restaurada en el año 2006, ya que el contrapeso o armazón de madera no aguantaba mas ya que estaba carcomido.  

Por lo que respecta a las obras de restauración de la ermita, hubo de crearse en el año 1947, una Comisión pro-reconstrucción de la ermita de San Miguel en la que un buen número de particulares e industrias ibenses colaboraron llegándose a recaudar un total de 5.021 pesetas.
Casi 35 años después, en 1981 sería el Ayuntamiento quien acometería la iniciativa de la restauración de la ermita y el arreglo del camino de acceso a la misma, siendo el importe total de la misma de 1.813.550 pesetas.


La romería y las fiestas que con motivo de la celebración de San Miguel tienen lugar en Ibi, son de las más conocidas y de las más relevantes hoy en día.

Así que ya sabéis algo más sobre la ermita de San Miguel, que quizás haga que la miréis con otros ojos, y entre todos cuidemos un elemento importantísimo e identificativo de nuestro patrimonio.

Un saludo Ibi-bloggers.




Fuente: El arcángel San Miguel y la construcción de la ermita. 
Foto 1: Postal de Ibi 
Foto 2: www.pueblos-espana.org 
Foto 3: http://www.fotosantiguasdeibi.blogspot.com


viernes, 3 de mayo de 2013

Antonio Anguiz Pajarón: "Cosas de mi pueblo, Ibi." (y 3)

Y aquí está la última parte del artículo que he querido reseñar desde aquí para que quede conocimiento de él a todas aquellas personas que no lo hubiesen leído antes.
Éste artículo, como comenté anteriormente, hubiera estado incluído en el libro que no llegó a publicarse y que llevaba el nombre de "Cosas de mi pueblo, Ibi", así que disfrutemos de él.

En esta colaboración en el libro de fiestas del año 2000, don Antonio Anguiz Pajarón, comenzaba así:




Tal como prometí el pasado año, si Dios me lo concedía, daría la tercera y última parte del capítulo de mi libro inédito COSAS DE MI PUEBLO, IBI. Y aquí estoy nuevamente para cumplir y celebrar gustosamente mi 47 aniversario como colaborador de la presente revista. Lástima que no pueda contar como se merecen los cambios registrados en ella a lo largo de estos cincuenta años. Ilustradores, investigadores, trabajos de creación literario y poética, extensa crónica de la Fiesta tanto escrita como fotográfica, dedicación especial a Nuestra Patrona y a su culto... En esta ocasión nada nos reconforta tanto como mirar atrás y ver el presente de nuestra revista de fiestas Moros i Cristians. Pero vayamos a lo que nos ha traído aquí hoy: los altares de nuestra antigua parroquia de El Salvador.

Revista de Fiestas de Moros y Cristianos - 2000. Pág. 228







9º Altar - Junto al lateral del anterior altar, aparece una amplia cancela de capilla, alta y con doble puerta central, estilo siglo XVIII, la cual da paso a una holgada y coqueta capilla para la comunión y donde se ve a la Virgen de los Desamparados, patrona de la real villa de Ibi, que está instalada en camarín. Llegó en 1731, siendo regalo del ibense llamado Ferrando, que siendo partidario del archiduque Carlos, al final de la guerra se exilió con él y le dio el título de conde, siendo el traductor de la archiduquesa.

            Por acuerdo de las autoridades, pasados unos años fue nombrada Patrona. Tiene misa propia el 9 de septiembre, con la posibilidad de celebrarla el domingo siguiente. Su solemne novenario y procesión tiene fama en la comarca, a la que acuden los ibenses radicados fuera, aunque no es población que le agrade emigrar.

            En la pared derecha, al construirse la ampliación, a mediana altura se dejó un hueco para una hornacina destinada a la imagen del Ecce Homo, de mediana altura, revestido con su capa roja, corona de espinas, manos atadas y por cetro, una caña. Tenía muchos devotos y popularmente era mencionado como El Nostre Senyó de la Capeta y era otra de las imágenes de la procesión del Viernes Santo. Tampoco se ha recuperado y se tapó luego el hueco.

            La estructura de esta capilla no se modificó después, salvo pequeños retoques, y en ella parece se quiso imitar, en pequeño, la basílica de la Virgen en Valencia. Dando frente a la puerta de entrada está el altar, adosado a la pared y encima una gran hornacina rectangular que corresponde al camarín del a Virgen, con su imagen mirando a los devotos. Después de 1940, y con la misa de cara al público, con comulgatorio delante, se colocaron unos pequeños bancos, dejando pasillo central y se cambió el piso, fue repintado el zócalo.

            Al mencionar el cambio de piso, he de recordar el cambio del mosaico del encuentro entre David y Abigail, que ya referí al ir a empezar la relación de las capillas. Si se trasladó a aquel lugar se debió a existir una necesidad importante para ello y fue el de llevar a él algo que el pueblo había reclamado.

            En Ibi, tuvimos un santo coadjutor, llamado don Joaquín Vilanova Camallonga, el inolvidable don Joaquín, tan apreciado por la feligresía y gran amante de los niños y juventud, a los que dedicó todos sus esfuerzos y trabajos Nació en Onteniente en 1888, ayudó a la familia en su panadería y ya mayorcito, les manifestó su verdadera vocación sacerdotal que les había ocultado, para colaborar y beneficiar con sus ingresos. Entró en el seminario de Valencia, alcanzando el presbiteriado en 1920, para seguidamente ser nombrado vicario de Ibi.
            Su obsesión por la enseñanza de la doctrina cristiana, empezando por la niñez, le llevó a ejercerla en la parroquia y no tardó en inaugurar la Primera fireta de la doctrina con los puntos conseguidos por la asistencia a la catequesis y comulgar los días festivos. Mas tal actuación no le satisfacía plenamente, debía retener a la juventud en evitación de que asistieran a lugares peligrosos; empezando por citarlos en la vivienda que su hermana había comprado en la calle de Paca Guillem; en el huertecito les daba cacaus i tramusols.
            Pronto el recinto les resultó pequeño, rondándole la idea de construir un patronato y el plazo de intentarlo fue corto. Adquisición de unos terrenos, proyecto del edificio, confiando en la asistencia de Dios y la colaboración del vecindario, a más de la protección de la Patrona, a quien puso amparadora del mismo y su titular.
            Con gran entusiasmo y alegría, los pequeños y jóvenes empezaron a limpiar el terreno de piedras y demás. Siempre confiando en la Providencia, dio comienzo a lentísimas obras. Durante las misas de los festivos, pasaba la bandeja para la obra y se llenaba de monedas de 5 y 10 céntimos, alguna moneda de 0,25 y siendo muy raras las pesetas. Las colectas pasaban cada semana a la Hoja Parroquial para pagar el sábado a los pocos obreros... si se llegaba... aunque siempre había crédito.
            Muy lentamente se avanzaba y por fin quedó cubierto el edificio medio. El campo de fútbol tenía siempre jugadores, clases de doctrina, funciones de teatro, conferencias y otras reuniones. Estalló la guerra, cerraron los templos y quedaron los sacerdotes en sus domicilios, pero más tarde se les comunicó la conveniencia de trasladarse a sus respectivas poblaciones, como así se efectuó el último día de julio. El 19 de septiembre, en el puerto de Cárcer caía, vilmente asesinado, don Joaquín perdonando a quienes le quitaban la vida.
            El recuerdo de este hombre tan querido en Ibi, nunca se vio disminuido por el paso del tiempo y además se dedicó a completar esa edificación para que se continuara el fin perseguido por su fundador. Mas cumplidos ciertos períodos reglamentarios, una junta y las propias autoridades civiles y eclesiásticas entablaron gestiones con las de Onteniente para que se trajeran a Ibi los restos de su ejemplar vicario y puestos de acuerdo, sus restos se trasladaron el 21 de junio.
            Autoridades, junta negociadora y muchos vecinos nos trasladamos a Onteniente. Sabiendo que regresaría tarde, siendo el día de mi cumpleaños, no quise faltar a acompañar a quien había ayudado durante mis vacaciones de los estudios, en el colegio de san José de los pp. jesuitas de Valencia. Más ocurrió un contratiempo, al fallecer un sobrino de don Joaquín, fue enterrado junto con sus restos y a la hora de separar los de cada uno, al no haberse presentado el médico titular de Onteniente, tuve que ofrecerme para llevarlo a cabo, levantar acta y certificado médico de lo realizado, considerándome muy honrado de ello, y poderle ser útil en esta mi postrer ayuda.
            Con este emocionado recuerdo a don Joaquín, ya se habrá dejado entrever que la desaparición en tal capilla del mosaico citado ya, fue para dejar en su lugar, en el mismo emplazamiento, los restos del virtuoso Vicario, en donde tantas horas pasó, bien en el confesionario o en diálogo íntimo con Dios.
            Se llegó a Ibi, cerca del anochecer y directamente nos dirigimos al Patronato, donde gran cantidad de público esperaba y se depositó el féretro en el salón, siendo velado. Por la mañana misa en la parroquia y se le dio santa sepultura en el hueco preparado, con los rezos adecuados y se colocó la lápida de mármol prevista y en la que se lee:

Pax
ante la presencia
de Jesús Eucaristía
y bajo el manto sagrado
de la Madre de los Desamparados
que polarizó su vida
de sacrificio heroico y amor filial,
espera la resurrección de la carne
el reverendo
don Joaquín Vilanova y Camallonga
nacido en Onteniente el año 1888.
Coadjutor de la parroquia de Ibi
durante 15 años.
Fundador de Patronato
y de la J.M. de la A.C.
Apóstol infatigable de la niñez,
y de la misma.
Sacerdote humilde, pobre,
sencillo, modesto.
Entregó su vida perdonando
a los que se la arrebataban
en término de Ollería
el 19 de septiembre de 1936.
Su cuerpo martirizado
recibió sepultura en su pueblo natal,
hasta el 21 de junio de 1954
en que fue trasladado a esta
parroquia de Ibi.
Descansa, siervo bueno y fiel,
en el lugar de tus trabajos apostólicos
que ya fructificaron,
y recibieron premio eterno.

            Al avanzar, se observa antes una puerta alta de dos hojas, que casi siempre estaba oculta por una cortina, la cual da paso a un espacio amplio para subir al camarín de la Virgen de los Desamparados. Hubo años que en él se guardaba la carroza de la Virgen y se comunica además con todo el trastero hasta la sacristía. Antes de la verja, estaba el confesionario del señor cura.

            10º Altar - Al salir, encontramos el confesionario del vicario y se llega al altar simétrico al referido de san José, cambiándose sólo la imagen, ya que la de aquí es la de san Joaquín con sus palomas; desde su construcción estuvo a cargo de la familia de los Pérez de Ibi, por lo que en su remate superior ostentaba el escudo de los mismos. Por cierto, que hará poco tiempo que cayó comido por la carcoma, con el susto consiguiente de dos ancianas que estaban en el asiento anterior. En su espacio libre se podían colocar sillas plegables y últimamente presenta bancos.

            11º Altar - Se pasa por una arcada, que da entrada y paso a la ya anterior edificación, pues desde su pilastra a la opuesta se terminaba lo edificado en 1596 cerrándose por el posible presbiterio, de tal primitiva fecha. Frente al arco, existe un espacio libre en donde en años se colocaba algún confesionario y que en la actualidad se halla uno, pues la capilla está más entrante en la calle y para penetrar había que subir dos o tres escalones, siendo más ancha que honda y en la pared de la izquierda está otra puerta de entrada, la de san Pascual Bailón, dando vista hacia la plaza de la Iglesia y calle de la Santísima Trinidad, hoy de doña Aurora Pérez-Caballero, así como al carreró de Alcoy de antaño.
            Probablemente, podría haber sido la capilla de la Comunión del templo, como se comprobará, anterior a su ampliación, después de ello, en la misma existía un busto de la Dolorosa, muy bien ejecutado y de alta valor, propiedad de la familia de doña María Samper, prima de mi abuela paterna, Carmen Gil Samper.
            Después de 1940 quedó abandonada hasta que el ibense, con residencia en Madrid y suegro de don Nicolás Payá Jover, del cual ya nos referimos al recordar la 4ª capilla, donde quedó una excelente talla de Jesucristo Crucificado, por él mismo donada. Un verano, hablando este ibense con don Vicente Payá Lloret, le comentó que había visto que la capilla que comentamos estaba libre y en mal estado, podía albergar el Santo Cristo de la Fe.
            De ello, resultó prontamente el compromiso de ambos señores, de hacerse cargo de su completa restauración y consecuencia de todo ello fue la capilla tal como hoy se encuentra. Se cambió el piso de ladrillo rojo por mármol blanco, el altar con dosel adamascado para el Cristo redujo algo su anchura, al establecer un pequeño atrio, que además de evitar la entrada de aires, servía de atrio, pues la pila bautismal se trasladó a ella y se adquirió una nueva de mármol blanco.
            Una artística verja, baja, para conseguir buena visión, la separaba e independizaba, era de dos hojas, mientras que por la zona alta, se dotó de un arco en el cual se leía el título: Santísimo Cristo de la Fe. Fue un indudable acierto, aderezado por muy buena iluminación, pues su estado anterior era lo único que desdecía del templo y hace muy poco hubo que tratar la madera contra la carcoma, que casi destruyó al Crucificado, así como a los bancos que se trataron, por lo cual la cuarta capilla volvió a permanecer libre por unos años hasta volver el Cristo a presidirla.

            12º Altar - Esta capilla, desde la ampliación, siempre tuvo por titular a la santísima Virgen Inmaculada, la Purísima Concepción, con una buenísima imagen, con un artístico altar a base de mármol azul pálido y blancos los ribetes. Naturalmente aquí residía la cofradía de las Hijas de María, numerosísima, pues recogía a todas las solicitantes, con tal de permanecer solteras, acudiendo a sus actos con su cinta azul y medalla de la Virgen Inmaculada. Su festividad, el ocho de diciembre, con procesión en la cual era de rigor estrenar traje o abrigo, en este caso sin abrochar, para dejar ver el conjunto. Además acudían a la sabatina y a los entierros muchas de las compañeras.
            Bajo del ara, existía una urna que contenía la imagen de la Virgen María yacente, la cual en la festividad de la Asunción, se colocaba en un catafalco, entre el altar de san José y el del Niño Jesús de Praga, de forma inclinada para facilitar su visión y a cuyo pie se celebraba la misa, y al dia siguiente se volvía la imagen a su lugar. Parece, según varios conductos, que del montón de imágenes destrozadas, alguien recuperó su manto, corona y diadema. Popularmente se conocía esta Virgen con el nombre de la Mare de Déu gità.

            13º Altar - A partir de 1780 estuvo dedicado a san Francisco de Asís y consecuentemente en él estaba radicada la cofradía Franciscana Terciaria, sin que haya podido averiguar quién se encargaba de su cuidado. Cuando se fueron renovando las imágenes y quedar libre, doña Emilia Torró de Payá, muy devota del Sagrado Corazón de Jesús, puesta en combinación con algunos cofrades del mismo, planteó al párroco que estaba dispuesta a sufragar todos los gastos de su restauración, mas condicionándola a que la capilla se dedicara al Sagrado Corazón de Jesús.
            Hasta entonces, estuvo en el altar reseñado. Después de una reunión de esa cofradía con el señor cura, se acordó el mencionado traslado, con la aceptación de tal sugerencia y se proyectó el nuevo altar y adquisición de la correspondiente imagen, permaneciendo hasta hoy sin modificaciones. Tenía en mi escritorio la fecha, mas una polilla hambrienta causó algunos destrozos y a la hora de redactar esta recopilación nadie ha podido recordarla.

            14º Altar - Es la última capilla del templo y llegamos a finalizar nuestro propósito de revisión, desde después de la ampliación tantas veces repetida, pues las referencias de su anterior época, fue recogida en la 2ª parte y que fue intercalada con otros artículos para no resultar tan extensos, pues otro estará dedicado a la creación de la segunda Parroquia de Ibi.
            Desde finales del siglo XVII esta capilla siempre tuvo como titular a un gran retablo que ocupaba toda la pared posterior, donde la Virgen del Carmen ocupaba la zona alta, sedente y con el Niño Jesús, ambos con su santo escapulario pendiente de la mano, intercesora especial de las Almas del Purgatorio, y marcaba a los beneficiados.
            La parte más baja representaba al Purgatorio, con profusión de almas de diferentes edades y sexo, mientras que la zona central mostraba a los ángeles que ya han recogido a quienes quedaron libres y a la vez otros bajan a cumplir semejante acción. Estaba al cuidado de Cándida la Trisna, y parece ser que tal pintura es la última que quedaba de la primitiva fábrica, obra de Jerónimo Jacinto de Espinosa, que con el paso de los años se fue deteriorando, hasta llegar a acordarse que el pintor local don Miguel Pina, tratara de reproducirlo por el dorso de la misma tela y que así se llevó a cabo.
            Después de 1940, a pesar de la cantidad de devotos que acudían ante este altar, nadie se interesó por reponerlo o dedicarle otro Patronazgo, por lo que pasó a convertirse en un almacén de ciertas piezas, principalmente de la carroza de la Patrona, que también ocupó el local anterior, el de subir al camarín de la Virgen. A la llegada de don José Hernández la puso en la capilla de la Inmaculada y sobre la misma y en su peana a la postergada Inmaculada, tapando bastante a las recientes pinturas.
            De la colección de "Guías Regionales" de Calpe, tomo III, Levante, 1910, página 250 y en la ruta Alcoy-Villena, que poseo, copio esta referencia de Ibi:
            "De la iglesia que edificó Antonio Pi a finales del siglo XVI, y que tuvo ampliación a la "cabecera", a finales del siglo XVIII, por los arquitectos Vicente María Vergara y M. Torner"
            "Son de Nicolás Borrás los cuadros del retablo mayor; de Joaquín Oliet, los cuadros decorativos; de Jerónima Jacinto de Espinosa, el cuadro de Ánimas, en su retablo y el de san Onofre, del ático, y un cuadro grande con los cuatro Santos Franciscanos (firmado en 1666). Hay un terno rojo, con bordados de imaginería del siglo XVI, regalo de Juan de Ribera, creador de la Parroquia".
            Parece innegable que con motivo de la ampliación de la iglesia o quizá también con posterioridad, varios de los cuadros que en este templo estuvieron, han sido trasladados a otros lugares. Sin embargo, propiedad de la parroquia, aún nos quedan dos cuadros más y que desde más de cien años, se conservan en la casa abadía, en diferentes estancias según gustos o apreciaciones del respectivo párroco.
 


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Hasta aquí el artículo que don Antonio Anguiz Pajarón dedicó a los altares y a las imágenes de la iglesia de la Transfiguración.
Como dije en la primera parte, me he permitido reseñar el artículo para poder imaginar y saborear un trocito de aquel libro que no vió la luz.

Nos vemos pronto, un saludo, Ibi-bloggers.